El muerto que enterraron 36 años después: la historia de Niccolò Paganini, el violinista acusado de pactar con el diablo

El muerto que enterraron 36 años después: la historia de Niccolò Paganini, el violinista acusado de pactar con el diablo

El violinista Niccolò Paganini deslumbró al mundo con su genialidad a la hora de tocar el violín. Su vida estuvo rodeada de misterio y composiciones que desafiaron los límites técnicos del instrumento.

El nacimiento de Niccolò Paganini: el talento desde temprana edad

Niccolò Paganini nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782. Su padre, Antonio Paganini, fue el primero en notar el gran talento que tenía su hijo. Ya a los 5 años, Niccolò practicaba la mandolina junto a Antonio, para luego, dos años después, sumergirse en el violín, instrumento que le daría la fama mundial.

La obsesión del padre era notable, al igual que el talento de Niccolò. A los 9 años ofreció su primera presentación pública y, apenas cuatro años más tarde, ya recorría distintas ciudades de Lombardía con una gira que despertaba asombro entre músicos y espectadores.

Retrato de Niccolò Paganini
Retrato de Niccolò Paganini

Antes de cumplir los 14, dominaba el violín con una habilidad tan extraordinaria que maestros de renombre, como Alessandro Rolla, admitían no tener nada más que enseñarle. Obsesionado con perfeccionar su técnica, el joven músico se sometió a una rutina extrema de estudio: practicaba hasta 15 horas por día en busca de una ejecución imposible para cualquier otro violinista de su época.

La figura artística de Paganini y su éxito prematuro

Con el paso de los años, Paganini se convirtió en una verdadera celebridad de la Europa del siglo XIX. Sus conciertos reunían multitudes y, allí donde se presentaba, dejaba al público completamente desconcertado por una técnica que parecía imposible.

Era un artista capaz de ejecutar piezas a una velocidad y precisión nunca antes vista que, acompañadas por sus inusuales movimientos sobre el escenario, alimentaban aún más esa figura sobrenatural que exhibía al público. Muy pronto, su nombre dejó de estar asociado únicamente a la música y comenzó a tejerse una leyenda.

El talento sobrehumano de Niccolò Paganini lo hacía destacar por sobre el resto
El talento sobrehumano de Niccolò Paganini lo hacía destacar por sobre el resto

Pero mientras su fama crecía, también lo hacían los rumores alrededor de su vida privada. Paganini llevaba una existencia marcada por los excesos: era un apasionado del juego y frecuentaba casinos donde llegó a perder enormes sumas de dinero. En más de una ocasión quedó prácticamente en bancarrota por sus apuestas.

Siguió cosechando éxitos, hasta que el asombro se transformó en superstición. En una Europa profundamente religiosa y atravesada por creencias populares, muchos comenzaron a convencerse de que semejante talento no podía tener una explicación humana. En este marco, varios relatos salieron a la luz con el fin de explicar su figura y talento al momento de tocar el violín.

Los rumores sobre un supuesto pacto con el diablo

Los rumores sobre un posible pacto maligno no eran pocos. Uno de los primeros en tomar relevancia cuenta un episodio que le sucedió a la madre cuando el violinista tenía tan solo cinco años. Se dice que el diablo se le apareció en los sueños y que, a cambio de su alma, Niccolo sería un violinista de primer nivel y que gozaría de una fama mundial. Ante esta revelación, se cuenta que su padre, obsesionado, obligó al pequeño Niccolò a practicar durante más de diez horas diarias con tal de cumplir lo que soñó la mujer.

Los rumores sobre un posible pacto con el diablo no eran pocos
Los rumores sobre un posible pacto con el diablo no eran pocos

Otra versión, contada por algunos conocidos del músico, por el contrario, aseguraba que el mismo Paganini, ya joven, se había postrado delante del maligno para repetirle el juramento: “Le dijo que su alma era suya a cambio de tocar como un ángel. Se encendió una luz que nos cegó. Paganini se puso de pie y siguió su camino”.

Su aspecto físico también alimentaba las leyendas. Era extremadamente delgado, de rostro pálido y dedos anormalmente largos, capaces de alcanzar posiciones impensadas sobre el instrumento. Con el tiempo, algunos especialistas sugirieron que podía padecer síndromes genéticos como Marfan o Ehlers-Danlos, condiciones que explicarían tanto su elasticidad como la extraordinaria movilidad de sus manos. Pero en plena Europa del siglo XIX, las explicaciones médicas no alcanzaban para calmar la imaginación popular.

Molde de la mano de Niccolò Paganini
Molde de la mano de Niccolò Paganini

Uno de los episodios que más impulsó el mito ocurrió durante un concierto en Viena, cuando un espectador aseguró haber visto al mismísimo diablo acompañando a Paganini sobre el escenario. Desde entonces comenzaron a circular historias cada vez más oscuras: algunos afirmaban ver sombras con cuernos detrás del violinista y otros sostenían que ningún hombre podía tocar de esa manera sin haber sellado un pacto sobrenatural.

La muerte del violinista y la negación al entierro

Sin embargo, y detrás de todo el misterio, lo cierto es que el violinista padeció de mala salud durante gran parte de su vida adulta. Luego de varios problemas de salud, en 1834, a la edad de 54 años, Paganini decidió retirarse de los escenarios. Débil debido a una tuberculosis que había sufrido ese mismo año, se dedicó a la enseñanza del violín.

Su estado no hizo más que empeorar. Se dice que, una semana antes de su muerte, el obispo de Niza envió a un párroco para que le administrara la extremaunción, las últimas oraciones que los católicos reciben al final de sus vidas, pero Paganini se negó debido a que él pensaba que no se iba a morir. Pasados los siete días, Niccolò fallece a los 57 años a causa de una hemorragia interna.

Tras esto y debido a los rumores de un supuesto pacto con el diablo, la Iglesia Católica no autorizó el entierro en Génova del cuerpo de Paganini. Durante los siguientes cuatro años, su cadáver fue transportado por toda Europa. Su cuerpo embalsamado quedó sin sepultura y peregrinó por bodegas y leproserías durante varios años sin un destino fijo.

El mausoleo de Niccolò Paganini en el cementerio de La Villetta en Parma, Italia
El mausoleo de Niccolò Paganini en el cementerio de La Villetta en Parma, Italia

Luego de 36 años en total tras la muerte del Paganini, el Papa Gregorio XVI permitió que él fuera trasladado a Génova, y finalmente enterrado en el cementerio de La Villetta en Parma, Italia, a unos 200 km de su lugar de nacimiento en Génova.

Y allí sigue enterrado el artista maldito. Con el tiempo, Paganini dejó de ser solamente uno de los violinistas más talentosos de la historia. Más de un siglo después de su muerte, entre los salones de baile, sigue habiendo una incógnita que perturba a muchos: cómo un hombre podía tocar el violín de esa forma.

Fuente: Mitre