La historia de un sanrafaelino que no podés dejar de leer «Nuestro Hijo Asperger»

La historia de un sanrafaelino que no podés dejar de leer «Nuestro Hijo Asperger»

Guillermo Adrián Salinas junto a su esposa Adela Elisa Cornejo, sentaron las bases para miles de familias del mundo que tengan un hijo Asperger, como reza el título de su libro, «Nuestro hijo Asperger».

El libro fue premiado en distintas partes, y cuenta la experiencia vivida por Andrés, el protagonista de esta historia de amor y su familia, sencillamente imperdible, para cualquiera que diga sentir amor por sus seres queridos.

«Mi señora es escritora desde niña -comentó Guillermo a modo de inicio de esta amena charla- cuando nos conocimos ella siguió su camino de las letras, me cautivó y me incliné hacia lo mismo, es por esto que comencé a escribir. Ella ya tiene cinco libros publicados y en conjunto conmigo, dos y éste «Nuestro hijo Asperger».

En Venezuela el año pasado lo distinguieron con el Latinoamericano de Oro, además de presentarlo en Uruguay, Colombia y de haber recorrido todo el país.

Sobre esto agregó Guillermo «Hemos ido a todos esos lugares a hacer la presentación ya que este libro nace, debido a que tenemos un hijo con el síndrome de Asperger que hoy gracias a Dios está casado, pudo hacer el secundario y lo pudimos introducir medianamente en la sociedad, te digo medianamente porque la sociedad que tenemos es muy cruel y tiene muchos tabú, hoy en día él no encuentra trabajo, porque tiene una discapacidad».

El Asperger es un pariente de Autismo, la diferencia la aclara Guillermo «son los que se comunican más, vos los ves y son igual a cualquier persona pero tienen un pequeño retraso madurativo o conductual. Hay muchas personalidades en el mundo que nosotros nombramos en el libro con Asperger como el creador de Apple, o nuestro Lio Messi. Son muy especiales y se distinguen, se encierran en su mundo, en lo que a ellos les interesa».

Andrés a los 10 meses se cayó del cochecito y se pegó en la cabeza muy fuerte,  estaba dando sus primeros pasitos y de ahí no camino más hasta los 4 años, él no hablaba solo balbuceaba. El golpe no tuvo nada que ver, el asperger no es producto del golpe, no se sabe la causa.

Siempre tuvo actitudes distintas a los demás chicos, el asperger se diagnostica con exactitud a los cinco años que fue cuando Roberto Cesario se lo diagnosticó a él.

Con respecto a lo duro que ha sido y sigue siendo agregó «Mi hijo hoy tiene 23 años, cuando se lo diagnosticaron a los 5 estábamos desolados y solos, empezamos a estudiar. Tuvimos el apoyo de la Fundación Asperger de Caracas, Venezuela, nos perfeccionamos con la Universidad Burgos de España, ellos estaban más adelantados que acá en Argentina, gracias a toda esta información que recibimos pudimos ayudar a nuestro hijo a que saliera adelante. Siempre fue muy duro para nosotros por la sociedad».

Justamente, para que no vuelva a pasar, lo que pasó con su hijo Guillermo cuenta una anécdota terrible e increíble a la vez «Cuando termina su escuela primaria y tiene que ingresar a la secundaria, decide que ya no quería más un acompañante terapéutico como en la primaria, que él quería ser igual a todos, y le respetamos esa decisión y le empezamos a buscar colegios acá en San Rafael que lo pudieran admitir, pero no me lo querían admitir en ningún lado».

«Logramos que la escuela Calzada lo recibiera, entre comillas porque tenían mucho miedo tanto la parte directiva, como el gabinete, los profesores, todos tenían mucho miedo. Entonces nosotros,  mi señora es la que más se ocupó, hicimos la secundaria de vuelta con él. Teníamos que ir a hablar con cada uno de los profesores, y explicar cómo le tenían que enseñar, cuáles eran los objetivos y hasta dónde él podía llegar. Muchos pusieron piedras en el camino, otros lastimosamente lo trataron mal. Un día yo estaba trabajando en  Salto de las Rosas y un profesor le dijo “que te haces el tarado vos, vos no tenes ningún problema te haces el estúpido nada más”, gracias a Dios sus compañeros  me llaman porque Andrés se había escapado de la escuela, pasaron mil cosas. Yo fui a hablar con ese profesor y me lo sacaron de las manos, llegabas al límite».

Comenzaron a escribir el libro hace 6 años, a escondidas para no exponer a su hijo, «cuando se lo contamos, se negó rotúndamente, pero un día nos dijo escriban el libro porque habíamos encontrado una persona de 53 años en una finca, que lo tenían encerrado por tener Asperger, él tipo era un bocho se había leído lo que te imagines de historia y geografía. Eso lo tocó a Andrés y él dijo escriban el libro porque tenemos que ayudar. Pusimos su nombre, al principio el se negaba y cuando llegamos a la parte de la tapa lo llamamos a él y le dijimos si quería diseñarla y así fue».

«La diseñó él con sus pétalos de rosa que son los pétalos del jardín de mi casa, las manos mías y de mi señora y en el medio quiero el símbolo de los asperger dijo, finalmente quedó el símbolo del autismo pero le sacamos una fichita de este rompecabezas y ese es el asperger». 

Imaginamos que todo tiene un motivo de ser, con respecto al diseño de la tapa «nos dijo que puso nuestras manos, porque habíamos sido los únicos que lo habían entendido, y las rosas, porque son todas las penas que ha pasado en su vida».

Ante la consulta de cómo es Andrés, orgulloso sostiene «Es un ser espectacular, pero no encuentra trabajo por ésta estupidez que tiene la sociedad, no le dan una pensión porque está casado y su mujer tiene el deber de mantenerlo. Andrés es un capo en informática, y diseño, con 8 años te desarmaba una computadora y armaba en dos segundos, en lo que les interesa a ellos son alucinantes, los sacas de ahí y nada, ya que no les interesa, eso es lo que nosotros no lo respetamos. Ahora se las rebusca, como soy profe de carpintería, compré las herramientas y hace algunos trabajos y se gana su plata».

Con respecto al contacto con otras personas «Si él no quiere relacionarse con las personas no lo hace, en el libro está y tienen esa cosa de que te ven a vos y te dicen sos un falso, no saben mentir, que es una de las características del asperger, son muy perceptivos sobre las personas».

Para quienes necesiten de su ayuda lo consultamos sobre algún lugar y fue contundente «No tenemos ninguna asociación, u organización, pero pueden recurrir a nosotros, estamos completamente abiertos, nos ha contactado gente de Córdoba, de Buenos Aires, vamos y no cobramos nada, nos costeamos los pasajes y las estadías, no queremos que sirva para un negocio, queremos ayudar, así como Andrés salió adelante queremos ayudar a otros Andrés del mundo a que salgan adelante, es nuestra finalidad. Por eso hicimos el libro y por eso hacemos lo que podemos desde nuestro lugar. Nosotros estuvimos en un centro de Autismo acá en San Rafael, pero cuando vimos como trataban a los chicos con autismo, es como que dijimos no». 

Qué les pasó cuando se enteraron que su hijo era Asperger «Siempre lo digo y no me avergüenzo, me enojé mucho, con Dios, conmigo, con mi señora. Le decía a mi señora que se hacia el tonto, que lo dejara, que él no tenía nada y mi cuñada con mi señora empezaron a llevarlo al centro de autismo, a equinoterapia, yo estaba negado, uno cuando quiere un hijo, piensa que va a ser doctor, ingeniero que se yo, y cuando te pasa algo así, no lo querés admitír. Un día su psiquiatra Roberto Cesario, me dijo “nene abrí la cabecita, ayuda a tu mujer y tu hijo porque tu hijo tiene esto, y yo estúpidamente le dije bueno y cuando se mejora, luego de eso me hizo un clic, estuvo al lado nuestro Jesucristo y la Virgen, me replantee que estoy haciendo con mi vida, con mi hijo y ahí me empecé a involucrar igual o más que mi señora. Cuando digo esto en las presentaciones del libro, muchos padres empiezan a llorar, les pasa igual que a mi y me dicen llorando enséñame por favor, como lo tengo que admitir, es muy duro». 

Seguramente lloraron de tristeza muchas veces, aunque también de alegría y así lo cuenta Guillermo «Lloramos mucho cuando nos enteramos de la situación y siempre fue muy difícil, pero también lloramos de alegría cuando Andrés terminó su secundaria, cuando obtuvo su carnet de conducir, cuando se casó, fue una bendición de Dios, una bendición para mi familia, que pudiese ser igual a los demás, como él decía, cada logro de él nos abrazábamos todos, llorábamos y festejábamos. Estas fueron las cosas que nos juntaron como familia, llevamos treinta y tres años de casados con mi señora, nos aferró al matrimonio este problema, no nos separó. Nosotros siempre lo decimos, los problemas y estas dificultades con amor son superadas, el amor lo puede todo».

«Tener un hijo con capacidades diferentes, es una bendición, los discapacitados somos nosotros. Ellos tienen capacidades diferentes a las nuestras, es solo eso» cerró Guillermo.

Hablando de la generalidad del trastorno cognitivo conductual enfatizó «Nosotros hicimos un estudio en la Universidad de Burgos y uno cada cien niños en el mundo tiene asperger, puede ser que se le haya despertado o no, pero que lo tienen lo tienen. Y uno de cada quinientos es autista en el mundo».

El amor todo lo puede, decía Guillermo en una parte de la nota, sin lugar a dudas, como el que vivieron Adela, Guillermo y sus hijos, fortalecer los vínculos en la adversidad fue determinante para que esta historia, la historia de Andrés en definitiva, que es la que queremos dar a conocer, tenga un final feliz, al que más allá de todo lo que pasó en cada pétalo de rosa que muestra la tapa de su libro, hoy es feliz.

No deje de transmitir esta historia de amor, no por nosotros, ni por los escritores Guillermo y Adela, tampoco por Andrés, transmita esta historia para los muchos Andrés y sus familias, que todavía no saben como es, «Nuestro Hijo Asperger».

ELSANRAFAELINO.COM

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