Gran Mendoza: casi el 80% califica como “mala” su economía y para más de la mitad “se acabó la paciencia”
Un relevamiento de la consultora Demokratía realizado en seis departamentos de la provincia expone un fuerte pesimismo social.
Una reciente encuesta de opinión pública elaborado por la consultora Demokratía en los departamentos del Gran Mendoza da cuenta de un diagnóstico donde el malestar material persiste, el endeudamiento condiciona a las familias y la tolerancia hacia los tiempos de la gestión económica nacional cayó drásticamente.
El estudio se llevó a cabo entre el 1 y el 7 de julio de 2026 mediante 703 entrevistas presenciales a mayores de 16 años en Ciudad de Mendoza, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú.
La economía familiar
El dato más contundente del informe radica en la evaluación que los encuestados hacen de su propia realidad cotidiana. El 79,83% califica la situación económica personal y familiar como “mala” (73,91%) o “muy mala” (5,92%). En contrapartida, solo un 20,17% la considera “buena”, mientras que la opción “muy buena” directamente no fue elegida por ninguno de los entrevistados.

A la hora de desglosar este indicador por franjas etarias, los jóvenes de 16 a 30 años presentan el mayor nivel de negatividad, alcanzando un 84,18% de opiniones desfavorables. Conforme sube la edad, la percepción negativa disminuye levemente, aunque se mantiene en niveles elevados: 82,37% entre los 31 y 44 años; 78,86% de 45 a 54 años; 77,53% entre 55 y 65 años; y un 76,09% en los mayores de 65.

Al evaluar las dificultades cotidianas para cubrir los gastos de vida, si bien un 40,59% responde que “llega sin problemas”, un 37,39% admite que lo hace “ajustado”. Además, un 15,13% requiere la ayuda de otras personas para subsistir, un 3,25% declara francamente que “no le alcanza” y un 3,64% afirma tener capacidad de ahorro.
Al analizar acceso a los bienes básicos por rango etario, el 34,13% de los mayores de 65 años sostiene que “no le alcanza”, ubicándose como el grupo de mayor vulnerabilidad de la muestra. Les siguen la franja de 55 a 65 años (20,38%), de 45 a 54 (18,06%), de 31 a 44 (15,29%) y de 16 a 30 (5,17%).

Sin paciencia y con pocas expectativas a futuro
El estudio también profundizó sobre la tolerancia social respecto al plan económico que encabeza el presidente Javier Milei. Ante la pregunta sobre cuánto tiempo más pueden esperar para que el Ejecutivo nacional mejore la situación, un 66,11% de los vecinos del Gran Mendoza contestó categóricamente que “se acabó la paciencia”.
En los extremos del espectro, apenas un 5,65% opina que el Gobierno “ya lo está solucionando”, un 0,49% otorga hasta 3 meses, un 14,78% le da un margen de hasta 6 meses y un 12,97% contempla una espera de 9 meses o más. Por edades, el agotamiento de los plazos es más acentuado en los adultos mayores de 65 años (70,21%) y en los jóvenes de 16 a 30 años (68,55%).
De cara al próximo año, la desconfianza predomina sobre la esperanza. Un 66,03% cree que la economía del país estará “igual de mal” de acá a 12 meses y un 17,61% proyecta que estará “peor que ahora”. La visión optimista se reduce a un 15,20% que confía en que la situación estará “mejor”, mientras que un 0,67% considera que estará “igual de bien” y un 0,49% no contestó.
El nivel educativo influye en esta proyección: entre quienes poseen estudios universitarios o terciarios (completos o incompletos), un 84,15% aguarda un panorama negativo (peor o igual de mal), cifra similar al 82,04% registrado en aquellos con secundaria completa. En tanto, entre quienes alcanzaron hasta la primaria completa, un 44,91% prevé un escenario favorable frente a un 55,09% que anticipa un deterioro o estancamiento.


Mora crediticia y el efecto del Mundial
En las consideraciones del informe, desde Demokratía explican que la ralentización del ritmo de la inflación no ha logrado reponer el poder adquisitivo golpeado. Señalan que los presupuestos familiares padecen la presión combinada del aumento de tarifas de servicios públicos y el costo de vida general.
Asimismo, advierten sobre una fuerte suba en las tasas de morosidad dentro del sistema financiero. Según analiza la consultora, el endeudamiento a través de préstamos personales y tarjetas de crédito funcionó en los últimos meses como una vía para financiar gastos corrientes, un esquema que comenzó a colapsar a medida que los compromisos asumidos se volvieron inasumibles para los ingresos de los hogares.
Por último, el trabajo advierte que si bien eventos masivos de relevancia mediática como la Copa del Mundo actuaron como un “factor absorbente” en la conversación pública nacional, ese fenómeno no logró erradicar la frustración ciudadana, sino únicamente dilatar la manifestación del descontento contra la dirigencia política.
La encuesta completa
Fuente: Elsol

