Argentina dejó el alma, no alcanzó y España es el merecido campeón del Mundial

Argentina dejó el alma, no alcanzó y España es el merecido campeón del Mundial

La Selección, que jugó todo el alargue con uno menos, no pudo con un rival superior y perdió por 1 a 0. Gracias a un equipo de leyenda.

Aplaudan igual. Emociónese igual porque la mejor Selección de la historia llegó hasta dónde nadie pensaba. Siéntase igual identificado con un equipo que hizo de la resiliencia su arma principal, que construyó la épica con fútbol y actitud en el orden que quieran. Ahí está Messi llorando y abrazándose con todos. Ahí está cada uno de los que hicieron de esta Scaloneta un ejemplo de sentido colectivo y compromiso por la camiseta que dejará una marca indeleble. La Selección no pudo defender la corona ante un España que jugó mejor, lo dominó, le llegó por todos lados y terminó siendo un justo campeón. Y ni siquiera le salió el tiro del final con Simeone reventándola por arriba del travesaño cuando otra vez la hazaña se paseaba en la cancha.

Hubo un partido y hubo una España que quería tenerla y Argentina no se desesperaba. Cuando Argentina la tenía, tampoco España se desesperaba pero presionaba más y mejor. Las cartas en la mesa se pusieron rápidamente con la Selección buscando llevar el partido largo, bajarle el ritmo de un mediocampo español admirable.

Si Lamine era una preocupación antes de jugar, a los 4 minutos lo confirmó cuando se asoció con Oyarzabal (¡pensar que en España era criticado!) que dejó a Yamal con chance de tiro. Serían dos seguidas en las que uno taparía Dibu y la otra moríría en un mal centro. Eran señales. La clave estaba en que De Paul, Aléxis y Nico Gónzález debían ajustar la sintonía fina. El margen de error se achica cuando tenés a un rival que te presiona con los once. Sí, hasta con el arquero.

Emiliano Martinez fue la figura de Argentina. (AP)Emiliano Martinez fue la figura de Argentina. (AP)

El tiempo, ya dijimos, era cómplice de Argentina. Los pelotazos a largos a Julián y a González fueron el primer recurso mientras Messi seguía escaneando la cancha. Hasta que Leo pudo despegarse un poco y estaba claro cuál sería la estrategia española. Cortarlo enseguida. Si no se lo puede anticipar, se le hace foul.

Más allá de España la acorralaba a la Selección, la clave estaba en desterrar los errores no forzados. Taglia ajustó la marca con Lamine que dejaron de buscarlo, pero Argentina llegaba muy justo a la segunda jugada. Tanto que Mac Allister zafó de una amarilla luego de llevárselo puesto a Olmo.

Argentina pedía a gritos el medio tiempo largo para reacomodar sin antes ganarse la amarilla Lisandro Martínez por un mal centro de De Paul que se convirtió en una contra mano a mano para los españoles.

Lisandro Martinez salió lesionado en el primer tiempo. (AP)Lisandro Martinez salió lesionado en el primer tiempo. (AP)

Ya con Otamendi y Paredes en cancha, el arranque del segundo tiempo mostraba la misma temperatura. Y encima, era el 5 super preciso perdía una en el inicio de esas que golpean la confianza. Baena no aprovechaba el regalo y sacaba un tirito pero ya no eran alertas, eran realidades que España sumaba y sumaba llegadas. Nueva proyección por derecha y un centro atrás que anticipó Montiel cuando a Cucurella venía a 100 por hora para meterá con rulos y todo.

Por momentos, el dominio español era abrumador. Actitud 100% de la Scaloneta pero no sabía, no podía cómo sacarle la pelota y llevaba más de una hora jugando sin poder patear al arco. Estaban más lúcidos, más enteros, más confiados. La Selección estiraba el partido apostando a acelerar al final como hizo con otros rivales.

Argentina ya no caminaba por la cornisa, corría y entonces el riesgo de caerse se multiplicaba. Tanto como para que Pedri le pegue con pelota dominada desde la medialuna y otra vez controlada el Dibu. Un minuto después, el 1 tapaba como podía otro derechazo y de rebote casi la embocaban.

Messi no lograba ser pase porque en realidad, Argentina no la podía sostener. Les costaba salir como en todos los 90. Lateralizaba y luego la dividía reventándola porque no veía, no encontraba otra salida. Pero se venían los últimos minutos y esa mística argenta tuvo su jugada. Cuando Leo aceleró y lo bajaron, Argentina armó el único tiro al arco en el partido, pero el centro de Simeone no fue tan cruzado y el arquero -arquerazo- Simón la controló. De esa sensación a la roja de Enzo Fernández pasaron 15 segundos. Una doble amarilla justa por levantar por el aire a Cubarsí. La dupla central lesionada y con uno menos, ¿había forma de plantearse un panorama peor?

Enzo Fernandez y Una doble amarilla justa por levantar por el aire a Cubarsí. (REUTERS)Enzo Fernandez y Una doble amarilla justa por levantar por el aire a Cubarsí. (REUTERS)

Para sufrir más soñando con el suplementario, faltaba un tapadón en el ángulo de Dibu ante un tiro libre de Lamine. La Selección seguía en terapia intensiva pero le habían dado, al menos, media hora más de vida.

La película no cambiaba. Y si antes Argentina estaba muy replegada, con uno menos en cancha, ¿por qué podía cambiar? Centro de Pedri, cabezazo de Williams y otra gran intervención del arquero argentino en su mejor partido en el Mundial. Y hasta un gol anulado a Williams por un foulcito -salvador- a Otamendi. Objetivo claro: llegar a los penales y con Tagliafico en una pierna, Senesi ingresó para plantar cinco atrás, una línea de tres volantes y Leo solo por donde se pudiera.

No se puede creer pero el musicalizador, en el descanso del alargue, hizo sonar: “The final countdown”. Scaloni hablaba, daba indicaciones, arengaba con los jugadores haciendo un círculo cerrado, todos abrazados. Si había una posibilidad de aguantar semejante adversidad futbolística y física era con ese plus. Pero España era más y el aguante ya había sido heroico igual. Ni se había jugado un minuto cuando llegó el centro largo para que Nico Williams cabeceara hacia atrás y Ferrán Torres reventara la red.

Centro largo para que Nico Williams cabeceara hacia atrás y Ferrán Torres reventara la red. (REUTERS)Centro largo para que Nico Williams cabeceara hacia atrás y Ferrán Torres reventara la red. (REUTERS)

Messi coqueteaba con ponerse la capa de superman una vez más y armaba un poco desparramo por derecha. Hasta de un córner y mil rebotes, Giuliano Simeone contaba con un derechazo de volea para convertirse en héroe. Pero no era día para hazañas. España cortaría la historia con buen fútbol, con toque, con circulación, con precisión, con más argumentos que la Argentina.

Duele como duelen todas las derrotas. Por más que la victoria contra Inglaterra había inflado no sólo el orgullo sino también las esperanzas, Argentina defendió como pudo su título. Argentina marcó la temperatura de un Mundial que ojalá no se recuerde como el último tango del mejor de la historia.

Fuente: Olé