Cara y cruz de River: de casi goleado a rozar el empate

Cara y cruz de River: de casi goleado a rozar el empate

El equipo de Gallardo fue sometido en el primer tiempo por Palmeiras, mejoró en la parte final y quedó al borde del 2-2. Con el 1-2, debe ganar en Brasil para ir a penales o pasar a semis.

Vaya si vale la pena estar vivo. Esa fue la sensación con la que se fue River anoche del Monumental. Cuando la serie parecía sentenciada, el inesperado zapatazo de Lucas Martínez Quarta fue una inyección justamente de vida. Porque si bien desde lo futbolístico, sobre todo en el primer tiempo, se vio una diferencia abismal, el equipo de Marcelo Gallardo terminó los primeros 90’ frente a Palmeiras abajo por la mínima. ¿Qué será difícil remontar en el Allianz Parque? Claro que sí. Pero si después de ser sometido en varios momentos por un erróneo planteo inicial de Marcelo Gallardo abrió los ojos y sigue respirando, corrección del DT -aunque tardía- mediante, River, que vaya si sabe de proezas en Brasil, se aferra a una historia que hasta los 89’ era cosa juzgada con un certificado de defunción en la Libertadores en proceso.

El estruendoso “para ser campeón, hoy hay que ganar” en el recibimiento, el topetazo de Salas de movida a Murilo y el primer grito de guerra por una barrida de Portillo generaron una expectativa que de la nada se desvaneció con el cabezazo solitario de Gustavo Gómez. Desde ese instante, Palmeiras, hasta el cierre de la primera parte, hizo lo que quiso en el Monumental. Decidió cuándo jugar, cuándo ceder la pelota y hasta cuándo volver a convertir.

Gómez, autor del primer gol del Palmeiras (EFE).Gómez, autor del primer gol del Palmeiras (EFE).

Como si hubiesen cambiado los roles, el equipo de Abel Ferreira tuvo el dominio abrumador con el que suele someter en casa a sus rivales el propio River, que fue superado como pocas veces en lo últimos años.

El fútbol es un deporte sencillo y Palmeiras lo simplificó más aún. Imponiendo condiciones desde lo físico, desde algo tan simple como los controles orientados, con pases a un compañeros con Andreas Pereira como bandera y orden táctico para aguantar cuando River intentó apretar, el Verdao jugó esa etapa inicial a otro nivel. Con un 70% de posesión en esos primeros 22’ en los que Armani voló para sacar un tiro libre y luego lo salvó el palo, el Millonario, irreconocible, llegó un segundo tarde a cada cruce y el plan de Marcelo Gallardo, con línea de tres, nunca dio resultado y expuso a Portillo de líbero. Y mientras en el laboratorio de MG estallaban los tubitos, López, con una receta simple, se la sirvió a Vitor Roque y 0-2 gracias a una dupla que participó de 16 de los últimos 17 goles que anotó Palmeiras.

River reaccionó pero no fue suficiente (EFE).River reaccionó pero no fue suficiente (EFE).

El famoso “movete, River. movete” se empezó a repetir y el que movió el banco fue Gallardo. Aunque pudo hacerlo en desarrollo de la primera parte, reacomodó piezas y mejoró. Portillo mejoró controlando los piques de veloz López (no se parece en nada al que jugó en Lanús) siendo volante central y Rivero se sintió más cómodo con Quarta, quien reemplazó a un Paulo Díaz que salió amonestado después de sufrir en cada duelo con el potente Roque. Y Quintero, aún con sus intermitencias, comenzó a rasgar a la última línea de Palmeiras que tiene a un caudillo top como Gustavo Gómez.

Con ganas y el empuje de más de 80 mil almas que otra vez volvieron a jugar, River cambió la imagen y fue arrinconando a un Palmeiras que primero zafó con el penal que no sancionó el VAR. Los hinchas de River, eufóricos, taparon la voz de un Valenzuela que le metió suspenso al confirmar primero que hubo rodillazo de Weverton a Montiel y después aclaró que el #4 estaba adelantado.

Fue una nueva decepción, pero sin nada más por perder fue, ligó con el zapatazo de MQ y, como el fútbol es tan hermoso además de simple. minimizó la diferencia en el juego con el 1-2 que hasta pudo ser un 2-2 épico si entraba la de Borja. En esa serie ajustada que predijo Gallardo, el Millo irá por la heroica a Brasil después de pasar de muy Verdao a muy River.

Fuente: Olé