«Día de furia» en Francia: un edificio en llamas y más de 270 detenidos en multitudinarias protestas por la educación y el costo de vida
La policía en Francia lanzó gases lacrimógenos y se enfrentó con manifestantes este sábado, cuando decenas de miles de personas salieron a las calles en todo el país para protestar por los altos precios y el deterioro de un sistema de bienestar social destinado a garantizar un nivel básico de oportunidades y seguridad.
La principal manifestación está teniendo lugar en París.
Una amplia variedad de colectivos se han sumado en todo el país después de que se registraran protestas estudiantiles durante varias semanas.
Las protestas comenzaron el mes pasado en colegios de los barrios periféricos pobres del norte de París, donde la indignación por las ausencias de los profesores y el mal estado de las instalaciones se transformó rápidamente en un movimiento a escala nacional contra la desigualdad, la escasa inversión pública y el deterioro del nivel educativo.
Entre los manifestantes se encuentran los «chalecos amarillos» —conocidos por protestar contra la subida de los precios del combustible—, así como sindicatos y jóvenes.
En la jornada del sábado se produjo una «escalada de la violencia», y más de 270 personas resultaron detenidas en toda Francia, según confirmó el Ministerio del Interior.
Se han registrado daños en una comisaría de Marsella, donde las imágenes también muestran llamas y personas enmascaradas en las calles.
Según informan la agencia de noticias AFP y medios locales, los manifestantes incendiaron la oficina de turismo de Lyon, en el este de Francia.
Las imágenes muestran a los manifestantes frente al edificio en llamas, con fuego tanto en el interior como en el exterior. También se han destrozado varias ventanas.
La policía local afirma que «individuos hostiles» están impidiendo que los bomberos puedan sofocar el incendio con seguridad, mientras que los agentes de policía trabajan para «dispersar a los grupos violentos».

No obstante, según el correspondal de la BBC en París, Hugh Schofield, existe un claro contraste entre la manifestación oficial, que se dirige desde la Place de la République hasta la Place de Clichy, y lo que está ocurriendo aquí y allá en el resto de París.
La marcha principal, señala, «parece transcurrir de forma pacífica; sin embargo, por toda la capital hay pequeños grupos de manifestantes deambulando, algunos claramente decididos a causar disturbios».
Y apunta que «esto recuerda a los primeros días del movimiento de los ‘chalecos amarillos’ hace ocho años, cuando la violencia de estos pequeños grupos incontrolados resultó ser demasiado para la policía.
Marine Le Pen, candidata presidencial del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) de Francia, acusó a los «»alborotadores» de «»envenenar» las manifestaciones de hoy en todo el país.
Las reivindicaciones de los manifestantes han sido «secuestradas por la extrema izquierda», escribió en sus redes sociales, y añadió que los grupos que legitiman la violencia «pretenden sumir al país en el caos».
Anteriormente, Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierdas La France Insoumise (LFI), señaló que «todo se está desarrollando con calma» en las manifestaciones de hoy en todo el país.
Fuente de la imagen,Reuters
Análisis del corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield
Fuente de la imagen,Getty Images
La pregunta que hay que plantearse sobre las protestas francesas es la siguiente: ¿son simplemente la última versión de la costumbre, tan habitual en el país, de manifestarse en la calle, o está ocurriendo algo más profundo y significativo?
En cierto sentido, el movimiento se parece mucho a lo que ya se ha visto tantas veces antes: la causa, la marcha, los destrozos, el gas lacrimógeno, las detenciones, las denuncias de brutalidad policial.
Es una especie de teatro con sus escenas preestablecidas y un acto final que se representa cuando todo el mundo siente que ya ha tenido suficiente. Prácticamente cada otoño surge en Francia algún tema u otro que sigue este patrón.
Pero, ¿hay algo diferente ahora? ¿Algo que podría convertir el periodo 2026-2027 en uno de esos momentos que marcan una época, como mayo de 1968, la Comuna de París de 1870 o las revoluciones sociales de 1848 en toda Europa, cuando las protestas realmente marcaron el comienzo de un cambio?
Los argumentos a favor de esta visión son reales.
Está la incapacidad del gobierno centrista francés para actuar. Está el experimento fallido de diez años de macronismo radical. Está la desilusión generalizada con la política tal y como la hemos conocido.
Está la crisis de la deuda, que, según afirman personas serias, podría llevar a un impago francés. Está el empobrecimiento provocado por la inflación.
Está el auge de los extremos. Está la guerra en Europa. Está Trump. Están las elecciones presidenciales francesas de abril/mayo.
El mundo es muy inestable. Las cosas están cambiando.
Fuente: BBCMundo

