El misterio y los secretos que rodean la vida de la anciana que estuvo 42 años perdida

El misterio y los secretos que rodean la vida de la anciana que estuvo 42 años perdida

Flora Stevens desapareció en 1975 en Nueva York y la hallaron en septiembre en una residencia en Massachusetts. Ahora los detectives buscan indagar qué pasó en esos años. 

Con sus 78 años y demencia senil, no recuerda muchas cosas. Pero reconoció, con una sonrisa, a la muchacha de cabello oscuro de la década de 1970 que le mostraron los policías.

«Yo», dijo la anciana en un tono apenas audible.

La foto ayudó a los investigadores a confirmar que la anciana que encontraron en un asilo cerca de Boston era realmente Flora Stevens.

Flora había trabajado como mucama en el hotel más suntuoso de la región de Catskills en el estado de Nueva York, cobrando 2,25 dólares la hora, hasta un día de agosto de 1975 en que fue a un hospital y nunca más se tuvo noticias de ella.

El hallazgo, en septiembre pasado, de la mujer desaparecida hace 42 años generó revuelo en la zona y cobertura de medios de prensa, acompañada por una foto que tenía la policía que mostraba a una mujer sonriente en una silla de ruedas, con un osito peluche en su falda y acompañada por dos detectives.

Pero la alegría por el hallazgo está acompañada por un manto de misterio.

Los investigadores lograron atar cabos y descubrieron que pasó períodos en otros asilos. Pero dada la edad de la mujer y su estado, es probable que nunca se conozca toda la historia.

«Para ser honesto, sospecho que ella no quería ser encontrada», dijo Festus Mbuva, ex empleado del asilo de ancianos de los alrededores de Boston que ayudó a cuidarla por una década. «Da la impresión de que algo le pasó y que no quiere saber nada de eso».

Florence Stevens, conocida como «Flora», fue una de cientos trabajadores que venían a esta región al norte de la ciudad de Nueva York para la temporada de verano. Trabajó varios años en The Concord, un enorme resort de más de 1.200 habitaciones.

Una solicitud de empleo de 1975 firmada por «Mrs. Flora Stevens» en prolija letra cursiva dice que estudió la secundaria en una escuela de Yonkers, a menos de dos horas de allí.

El hombre que aparece como su esposo, Robert Stevens, también trabajó allí, aunque no está claro qué hacía. La policía no confirmó si estuvieron casados realmente. No hay un número de teléfono ni una dirección de la zona en su solicitud. Figura una dirección en Seattle.

Fuente: Clarin

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