En el macrismo analizan si ceden la presidencia a la UCR cuando se vaya Emilio Monzó

En el macrismo analizan si ceden la presidencia a la UCR cuando se vaya Emilio Monzó

Tras el sorpresivo anuncio, algunos negociadores del PRO ven con buenos ojos esa posibilidad.

“Irresponsable, “innecesario”, “inoportuno” fueron algunos de los epítetos que utilizaron en el macrismo para referirse a la anunciada salida de Emilio Monzó de la presidencia de la Cámara de Diputados. Algunos referentes del espacio hablaron incluso de un eventual vacío de poder.

“¿Los peronistas lo van a seguir viendo como el enviado del Mauricio (Macri) y de Marcos (Peña)?”, se preguntaba en la inmensidad de su despacho un funcionario con más de un década en el PRO. En el núcleo más amarillo del macrismo no están convencidos de que el anuncio de la salida de Monzó perjudique las negociaciones en el Congreso, aunque de algo están convencidos: “Seguro que no ayuda”.

Cerca de Monzó señalan que el ex intendente de Carlos Tejedor no se irá antes de que termine el mandato ni dejará que se le retobe el Congreso. “Emilio antes que nada es macrista”, afirman.

Sin embargo, algunos de los negociadores políticos del PRO en Cambiemos -todos responden sin fisuras al jefe de Gabinete- empiezan a diagramar nuevos croquis con nuevos actores hasta hace poco tiempo impensados.

La pequeña crisis representa en realidad una oportunidad. Primero, significa la posibilidad de que la principal espada legislativa del oficialismo tenga un mayor entendimiento con la Casa Rosada. Si bien todos destacan que en los primeros dos años de gestión los cortocircuitos entre Peña y Monzó no se sintieron, preferirían un interlocutor más alineado.

Los presidentes de las cámaras y Alfredo Cornejo, en 2015.

Los presidentes de las cámaras y Alfredo Cornejo, en 2015.

En segundo lugar, consideran que en un eventual segundo mandato de Macri, con números más holgados para el oficialismo en el Palacio Legislativo, sobre todo en Diputados, podrían ceder a los socios radicales la presidencia de la Cámara Baja, que equivale al cuarto lugar en la línea de sucesión presidencial. Esa jugada permitiría ofrecer a la UCR un cargo de alto valor institucional, con presupuesto.

Aunque por ahora la idea solo existe dentro del terreno de las conjeturas, la misma permitiría al Gobierno incluirlo en las negociaciones con la UCR que empiezan a tensarse de cara a 2019.El Presidente no está dispuesto a abrir a sus socios lugares en las fórmulas. Como mucho, Daniel Salvador podría repetir en Provincia, pero el sueño de Alfredo Cornejo -titular del radicalismo- de ser vicepresidente en diciembre del año que viene nunca verá la luz.

El nuevo modelo con los radicales al frente de Diputados o incluso de la presidencia provisional del Senado podría alterar también la dinámica de las jefaturas de los interbloques, que hoy dominan los radicales con Luis Naidenoff en el Senado y Mario Negri en Diputados. O no. “En el PRO, a diferencia del radicalismo, nunca fuimos un espacio que le diera tanta relevancia al rol parlamentario”, explicaban algunos de los negociadores macristas.

Si bien el PRO podría prescindir de esos cargos, en el oficialismo son conscientes de que hoy en el Congreso y -en Diputados, en particular sin Monzó- faltan espadas legislativas. Cristian Ritondo y Diego Santilli -que mostraron solvencia en esa tarea- ya evitaron volver a ocupar ese rol, aunque prefieren no descartarlos. Humberto Schiavoni -otro hombre de Peña- llegó al Senado el año pasado para subsanar esa falencia.

El temprano anuncio del actual titular de Diputados tuvo lugar justo cuando desde el ministerio del Interior que conduce Rogelio Frigerio, primer aliado de Monzó en el Ejecutivo, pretendían que el Congreso encontrara una dinámica propia y prescindiera de la negociación de la Casa Rosada con los gobernadores, quienes ni siquiera pueden garantizar la obediencia de sus legisladores.

En diciembre pasado, tomaron nota de la fragilidad que puede reinar en el Congreso. En la Casa de Gobierno afirman que esa idea sigue en pie, aunque la lógica propia de Diputados, adoptó una dinámica peligrosa para el oficialismo. Frigerio, aun con juego propio, hace tiempo que comprendió que la política del Gobierno se define en el despacho de Peña, el mismo lugar donde hace menos de 20 días, Monzó participó de la mesa chica de Cambiemos, una postal que difícilmente volverá a repetirse.

Fuente: Clarín 

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