Impacto del “Súper Niño” en la primavera mendocina

Impacto del “Súper Niño” en la primavera mendocina

El pronóstico climático para septiembre, octubre y noviembre anticipó precipitaciones por encima de lo normal en la región de Cuyo, mientras que las temperaturas se mantendrían dentro de los valores habituales.

La primavera llegará a Mendoza con un escenario climático diferente al habitual, al menos en materia de precipitaciones. El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) contempló para el período septiembre-octubre-noviembre de 2026 una mayor probabilidad de lluvias por encima de los valores normales en sectores de la región de Cuyo.

El meteorólogo Fernando Jara explicó que el escenario para la provincia estará marcado principalmente por un incremento en las precipitaciones, mientras que las temperaturas no mostrarían grandes desvíos respecto de los promedios históricos.

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Según detalló Jara, para la región se espera que la probabilidad de las precipitaciones se ubiquen entre un 50% y un 55% por encima de lo habitual, con Mendoza como uno de los sectores donde podría sentirse con mayor intensidad esta tendencia.

¿Cómo será la primavera?

La principal particularidad del pronóstico para los próximos meses estará en las lluvias.

Mendoza mantendrá su característica de clima árido y seco, por lo que hablar de precipitaciones por encima de lo normal no significa que la provincia vaya a tener un régimen de lluvias similar al de otras regiones del país.

La diferencia estará en la frecuencia y, especialmente, en la posibilidad de que se produzcan eventos puntuales de mayor intensidad.

En cuanto a las temperaturas, Jara señaló que se espera que permanezcan dentro de los valores promedio para la época. Es decir, el fenómeno no implicaría necesariamente una primavera mucho más cálida en Mendoza, sino un período con mayor disponibilidad de humedad y más posibilidades de precipitaciones.

El “Súper Niño” y su efecto en Mendoza

Uno de los factores que apareció detrás de este escenario es la evolución del fenómeno El Niño, asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial.

Jara explicó que las temperaturas del océano Pacífico podrían presentar anomalías cercanas a los 2 grados o incluso superiores, generando modificaciones en la circulación atmosférica.

La mayor temperatura del océano favorecerá una mayor evaporación y modificará la dinámica de la atmósfera. Esa circulación puede transportar humedad hacia otras regiones de Sudamérica y contribuir a generar condiciones más favorables para las precipitaciones en Mendoza.

En ese sentido, el meteorólogo relacionó este escenario con lo ocurrido durante el invierno, cuando la provincia tuvo importantes nevadas y una mayor frecuencia de episodios de Zonda.

¿Puede haber tormentas más fuertes?

La expectativa para los próximos meses no apuntó solamente a que llueva más, sino también a que algunas precipitaciones puedan presentarse mediante fenómenos meteorológicos puntuales y de mayor intensidad.

Ese es uno de los aspectos que genera mayor atención de cara a la primavera y al verano, especialmente porque Mendoza tiene características geográficas y urbanas que pueden favorecer inconvenientes cuando se producen lluvias intensas en períodos cortos.

Por eso, un escenario de precipitaciones superiores a lo normal no significa que vaya a llover de manera permanente durante toda la primavera. Puede tratarse de episodios concentrados, separados por períodos secos, pero con algunos eventos capaces de generar impactos importantes.

Qué puede pasar durante el verano

El escenario podría adquirir mayor relevancia hacia el período estival. De acuerdo con la explicación de Jara, las previsiones apuntan a que durante el verano también podrían registrarse precipitaciones superiores a las habituales, particularmente en comparación con otras regiones del país.

El fenómeno de El Niño no implicó que Mendoza vaya a dejar de ser una provincia árida ni que su clima vaya a cambiar de manera permanente.

La clave está en que un fenómeno climático puede modificar temporalmente los patrones de precipitación sin cambiar las características climáticas estructurales de la provincia

Fuente: Elsol