«Lo dejaron morir, ahora agárrense porque viene Claudia»

«Lo dejaron morir, ahora agárrense porque viene Claudia»

“Ahora van a bailar» dijo el exutilero de la selección, Miguel Di Lorenzo conocido como “Galíndez” al referirse a la muerte de Diego Maradona.

«No lo puedo creer, lo veo y no lo puedo creer. Estoy arruinado«, dijo durante su participación en el programa Podemos Hablar (Telefé).

El ex utilero de la selección estuvo como invitado en el programa de Andy Kusnetzoff y recordó varias historias de Diego Maradona, pero también dejó una fuerte denuncia: «Hubo un contorno (sic), que nadie se le podía acercar (a Diego). Cuando alguien lo quería llamar por teléfono, o cuando los muchachos del Mundial ’86 lo quería contactar, nadie se podía acercar o mandarle algo. Delincuentes. Todos los que estaban, delincuentes. El contorno (sic) que estuvo con él. Escúchenme bien: ahora vienen Claudia y las hijas, Dalma y Gianinna, y agárrense, van a bailar, eh».

Galíndez repasó las últimas horas de su amigo y hasta contó detalles del velatorio: «¿Cómo lo van a dejar solo? Kinesiólogos, doctores, abogados. Delincuentes. Todos los que estaban, delincuentes. Por más que él no quiera, le tenían que decir ‘usted, venga acá, soy la doctora, tome la pastilla’. ¿Cómo puede ser que no le dieran la pastilla? No me jodas, lo dejaron morir. Se fue a la cama solo. Dijo ‘bueno, me voy a acostar’. ‘¿Por qué se va a acostar? Dígame porque vamos a acompañarlo’. Y ahí le tenían que dar la pastilla». 

Cuando iba a ver a Diego me decían: ‘Galíndez, él está durmiendo, no se puede’. Cuando lo operaron de la rodilla en la Clínica Olivos también me dijeron: ‘Diego está durmiendo’. Cuando fui a verlo a Mar del Plata me colé y entré, porque si tenés que preguntarle a alguien para verlo, pasa algo: o no le dicen por temor a molestarlo, o directamente te dicen ‘Diego no puede’ y chau. Mucha gente se quedó mal por eso, muchos piensan ‘Diego no me da más bola’. Pero creo que del 99 por ciento de las cosas que pasaban, o de los amigos que lo iban a ver, Diego ni se enteraba». Y añadió: «Me pude despedir, estuve con él haciéndole masajes. Estaba ahí en el cajón y yo le decía: ‘Maestro, ¿cómo estás? Cuántas cosas vivimos.’ Le acariciaba la cara, le masajeaba los gemelos».

 

Fuente: El Sol

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