Masiva marcha al Congreso en reclamo de financiamiento para las universidades a pesar de la feroz represión
En medio de la movilización de estudiantes, graduados, docentes y no docentes, el oficialismo logró bloquear la sesión especial a la que había convocado la oposición para rechazar el megadecreto del Presidente. La protesta se desarrollaba con normalidad hasta que un grupo de encapuchados infiltrados, comenzó a arrojar piedras e intentó derribar las vallas que separaban a los manifestantes de la Gendarmería.
La quinta Marcha Federal Universitaria terminó con piedrazos, corridas y gases lacrimógenos frente al Congreso.
A minutos de las 16, un grupo de manifestantes rompió baldosas de las veredas y bancos y arrojó piedras de gran tamaño contra los efectivos desplegados frente al Palacio Legislativo. Algunos denunciaron la presencia de “infiltrados” encapuchados con remeras que les cubrían el rostro entre quienes participaban.
Desde el lugar, las fuerzas de seguridad respondieron lanzando gases lacrimógenos y utilizaron un camión hidrante para dispersar a quienes estaban en la zona, en medio de corridas y momentos de tensión.
También se registró el uso de pirotecnia en dirección al Congreso y la intervención de efectivos de la Policía Motorizada.


Los enfrentamientos dejaron seis heridos. Cuatro efectivos de distintas fuerzas federales y dos manifestantes atendidos por el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), uno de los cuales fue trasladado al Hospital Ramos Mejía.

La situación también afectó al Congreso. Parte de los gases ingresó al anexo de la Cámara de Diputados, ubicado sobre la avenida Rivadavia y Riobamba, donde se encontraban los diputados Cecilia Moreau, Agustina Propato y Carlos Castagneto. Moreau se descompuso y debió recibir atención médica.
Qué reclamaron las universidades en la quinta marcha
La movilización reunió a estudiantes, docentes, trabajadores no docentes, sindicatos, organizaciones sociales y agrupaciones políticas para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, que establece mecanismos para actualizar los recursos destinados a las casas de estudio y atender la situación salarial.
A partir de las consignas “Educación, soberanía y democracia” y “Milei, cumplí la ley”, las columnas se concentraron en las inmediaciones del Congreso para exigir una respuesta a la crisis presupuestaria del sistema universitario. También cuestionaron el Presupuesto 2027 y reclamaron la derogación del DNU 70/2023, cuyo tratamiento no pudo avanzar hoy en la Cámara de Diputados porque la oposición no consiguió el quorum necesario para abrir la sesión.
Durante el acto central se leyó un documento con fuertes críticas a la administración de Javier Milei. Las organizaciones convocantes advirtieron que el incumplimiento de la ley y de las decisiones judiciales vinculadas con su aplicación pone en riesgo el funcionamiento de las universidades y afecta el sistema republicano.
“El incumplimiento por parte del Gobierno nacional de la Ley nos enfrenta a uno de los peores problemas que podemos tener como sociedad: poner en riesgo nuestra democracia y nuestro sistema republicano”, señalaron en el texto.

La columna de la Universidad de Buenos Aires (UBA) había partido desde Plaza Houssay y avanzó por las avenidas Córdoba y Corrientes antes de dirigirse hacia el Congreso. Así y todo, las fuertes lluvias que afectaron a la Ciudad de Buenos Aires condicionaron el desarrollo de la jornada y llevaron a algunas agrupaciones a retirarse antes de lo previsto.
Aunque el acto central se adelantó, la convocatoria continuó mientras se desarrollaban los incidentes.
La respuesta del Gobierno y el repudio a los incidentes
Luego de los enfrentamientos, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, cuestionó a los manifestantes: “los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos”, escribió en sus redes sociales. Además, sostuvo que algunos participantes buscan “desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada”.
Agregó Monteoliva, quien advirtió que quienes agredan a los efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia: “El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia”.
Desde el Congreso también hubo cuestionamientos al operativo. Germán Martínez, presidente del bloque peronista en la Cámara de Diputados, pidió que se detuviera lo que calificó como una “represión innecesaria”.

“La marcha venía normal. Fue una provocación. Tiene que parar esto”, sostuvo.
Y si detienen a esos delincuentes en lugar de tirarle gas a toda una marcha pacífica, la pregunta que quedó rondando en medio del caos.

