Medio Oriente: ganadores y perdedores de un acuerdo frágil que aún debe resolver la estrategia nuclear iraní

Medio Oriente: ganadores y perdedores de un acuerdo frágil que aún debe resolver la estrategia nuclear iraní

En los próximos 60 días se deberá avanzar en el plan atómico de Teherán. El régimen de los ayatolás salió fortalecido más allá de sus duras derrotas militares.dos e Irán alcanzaron un acuerdo para poner fin a la guerra en Medio Oriente.

Después de tres meses de conflicto y más allá del triunfalismo de Donald Trump por su pírrica victoria militar, Irán fue el gran vencedor de un conflicto que se decidió fuera de los juegos de guerra.

El gobierno de los ayatolás logró su gran objetivo: sobrevivir. Con sus infraestructuras militar y política diezmadas y sus planes nucleares que se discutirán en las próximas semanas, el ala dura del régimen sigue en pie en el centro de Teherán.

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Su aceitado aparato de propaganda interna se encargará ahora de disfrazar de épica su sola supervivencia.

Trump, apresurado por la cercanía de las elecciones de medio término que podrían verse influenciadas por una guerra impopular, puso punto final a la crisis. Israel no pudo cumplir con su objetivo de cambio de régimen y vio cómo Washington lo dejó en un segundo plano bajo indiscutible presión electoral.

El gran ganador, sin dudas, es Irán porque el régimen sobrevivió”, dijo a TN el analista internacional Mauro Enbe.

La pregunta es entonces quién perdió más: ¿Estados Unidos o Israel?

Y ahora qué puede pasar en Medio Oriente

El acuerdo se firmará el viernes próximo, aunque todavía no se conoce su letra chica y en especial qué pasará con el plan nuclear iraní, sus arsenales misilísticos y los grupos proxy como el Hezbollah libanés.

De hecho, el vicecanciller iraní, Kazem Gharibabadi, dijo a la televisión estatal que el acuerdo final se alcanzará en un plazo de 60 días. En ese lapso estará en discusión la política atómica iraní y habrá que ver hasta dónde está dispuesto a ceder un régimen ahora envalentonado por el fin de la guerra.

Un buque portacontenedores anclado, con un pequeño bote de motor en primer plano, en el estrecho de Ormuz frente a Bandar Abbas, Irán, el sábado 2 de mayo de 2026. (Amirhosein Khorgooi/ISNA vía AP)
Un buque portacontenedores anclado, con un pequeño bote de motor en primer plano, en el estrecho de Ormuz frente a Bandar Abbas, Irán, el sábado 2 de mayo de 2026. (Amirhosein Khorgooi/ISNA vía AP)

El escenario no está libre de riesgos. Hoy nadie puede asegurar que el pacto se respete en las próximas semanas entre dos bandos en que prima la desconfianza absoluta.

“Militarmente no había otra (posibilidad) que la victoria fuese de Estados Unidos e Israel, pero en todo caso será una victoria pírrica. Trump no miente cuando dice que la marina iraní está hundida, que el ejército no existe más, pero la victoria política la tiene Irán”, dijo Enbe.

Para el analista, “el gran perdedor de todo esto, más que Estados Unidos, es Israel porque el régimen sobrevivió. Y no solo sobrevivió, sino que está saliendo mucho más fortalecido de lo que ya estaba”.

“Ahora Israel no puede accionar contra Hezbollah en Líbano porque lo presiona Trump. Y una de las condiciones del acuerdo fue el cese el fuego en Líbano”, indicó Enbe.

Desde Washington, Trump echará a andar su reconocida verborragia para presentar el fin de la guerra como una enorme victoria de cara a las elecciones legislativas de noviembre en su país, que decidirán el futuro de la segunda etapa de su mandato.

Pero el daño que el conflicto causó a la economía mundial, con la paralización del comercio petrolero por el cierre del estrecho de Ormuz, fue enorme. Incluso tuvo un fuerte impacto interno en los Estados Unidos y eso podría ser una estocada para las aspiraciones electorales de los republicanos.

“Es como si Estados Unidos hubiese hecho esto sin sentido. Porque Trump no puede decir que el acuerdo es mejor que el firmó Barack Obama con Irán en 2015 (y que el propio Trump dejó de lado en su primera presidencia), dijo Enbe.

Said Chaya, director del Núcleo de Estudios en Medio Oriente y profesor de la Universidad Austral, dijo a TN que “en las guerras todos pierden aunque pretendan ganar. El golpe económico para Irán fue muy duro, comprometiendo más del 60% de su PBI y detonando la relación con sus vecinos, pero el principal perdedor ha sido Trump”, dijo.

“Fue buscando un cambio de gobierno que no consiguió, un desarme que ya estaba negociando por la vía diplomática con la mediación de Omán en febrero, el desbloqueo de Ormuz que tenía libre tránsito antes de la guerra y una campaña de tres o cuatro días que se extendió por 45, en un contexto donde además quedaron fisuras visibles en la relación con Arabia Saudita e Israel”, afirmó.

¿Qué hará ahora Israel?

La gran incógnita es saber si el premier israelí, Benjamin Netanyahu, presionado por la derecha dura de su propio gobierno, cumplirá el cese el fuego en Líbano. El mismo domingo, pocas horas antes de que se anunciara el acuerdo, bombardeó por enésima vez Beirut. Todo dependerá además de cómo reaccionará Hezbollah.

“No creo que Israel se pliegue (al acuerdo) tan fácilmente, ya sea porque Hezbollah ataque primero o porque no retire sus tropas de Líbano. Falta mucho. Trump puede presionar, pero para que haya acuerdo, más que de Estados Unidos, todo depende de Israel y lo que haga”, afirmó Enbe.

Para el analista, “Israel es el gran perdedor. No creo que se quede con los brazos cruzados”.

Chaya afirmó: “El factor disonante es Israel, que en su concepción de seguridad nacional entiende a Irán como una amenaza existencial”.

“Eso le impide aceptar un acuerdo que sugiera una reintegración paulatina de ese país a la región, mucho menos que signifique su salida del Líbano, donde, a mi entender, plantó bandera y se quedará un tiempo más”, indicó.

El exasesor de Seguridad Nacional de Netanyahu, Jacob Nagel, advirtió que el acuerdo de Trump con Irán podría ser peor que el de Obama en un artículo publicado en The Jerusalem Post.

“El entendimiento es superficial, carece de sustancia y está completamente alejado de los problemas fundamentales. Aborda solo lo que actualmente interesa a la administración Trump y al régimen iraní: la reapertura parcial del estrecho de Ormuz para aliviar la presión sobre la economía global, en particular sobre los estados del Golfo, y facilitar el flujo de fondos hacia Irán, incluyendo el levantamiento de algunas sanciones”, alertó.

El futuro de la región hoy es una incógnita.

“Las demás disposiciones (del acuerdo) simplemente describen lo que las partes discutirán en futuras negociaciones. Cada parte interpretará estas disposiciones a su conveniencia y se atribuirá la victoria. Es difícil creer que de las futuras negociaciones surja un buen acuerdo.”, concluyó Nagel.

Fuente: TN