Novak Djokovic le ganó un partidazo a Rafael Nadal y vuelve a la final de Wimbledon
Se impuso por 10-8 en el quinto set y definirá el torneo con el sudafricano Kevin Anderson.
Lo consiguió Novak Djokovic: completó su victoria ante Rafael Nadal por 6-4, 3-6, 7-6 (9), 3-6 y 10-8 en cinco horas y 14 minutos, y avanzó a la final de Wimbledon, la primera de Grand Slam para el serbio después de casi dos años (la última había sido en el US Open 2016, y la perdió con Stan Wawrinka en 4 sets).

Su rival del domingo será el sudafricano Kevin Anderson, que ayer venció al estadounidense John Isner en un maratónico partido (26-24 en el quinto set), y quedó a una victoria de superar a Juan Martín Del Potro en el ranking y llegar por primera vez al número 4 (comenzó el torneo 8º y nunca pasó del 7º, pero ya tiene asegurado el 5º lugar).
En el tiempo que tiempo que tuvieron el viernes para jugar el 52° capítulo de su increíble saga de partidos, el español y el serbio no decepcionaron. Fue una batalla épica entre dos grandes campeones, tal y como se merecía un duelo entre dos jugadores de su calibre. Pero Djokovic llegó a su casa con la tranquilidad de estar a un set de la victoria ya que al suspenderse el partido el resultado estaba 6-4, 3-6 y 7-6 (9) a su favor.
Nadal volvió al court central (se jugó con el techo cerrado, como había terminado ayer) sin margen de error. Debía ganar dos sets seguidos, o se quedaba afuera de la final. El español, ganador de este torneo en 2008 y 2010, no juega el partido decisivo en Wimbledon desde 2011, cuando perdió con el serbio en cuatro sets.
El regreso de la acción fue con la presión por las nubes. El buen porcentaje de primeros saques (72%) no fue suficiente para que el español pudiera resolver rápido ese primer game de saque. Djokovic jugó con esa obligación de su rival y tuvo dos oportunidades de quiebre, pero Rafa salvó el primero con un saque ganador a la T y el segundo con su primera visita del día a la red. Zafó el español de esa difícil situación, luego de 15 minutos de juego en su primer turno de servicio.
Se desbloqueó el español, y en el siguiente juego tomó el servicio del serbio en 15. Ya metido en el partido, y con el control mental de la situación, volvió a tener el saque y esta vez no hubo concesiones: ganó el game en cero, confirmó el quiebre y parecía que por primera podía sentir cierta sensación de alivio.
Pero del otro lado de la red estaba un ex número uno del mundo (cedió su cetro el 7 de noviembre de 2016), que buscaba volver a una final de Grand Slam después de casi dos años y recuperar terreno en un ranking que cuando comenzó el torneo lo mostraba 21º. Devolvió el quiebre Djokovic, jugó un gran juego de saque y se puso 3-3.
Salió Nadal del asedio del serbio y tomó una ventaja de 4-3, pero necesitaba volver a quebrar para no llegar tan exigido a la recta final del set. Cumplió con el plan y puso a Djokovic en situación de quiebre. Y no dejó pasar la oportunidad. Presionó sobre la derecha de Djokovic aguantó bien en la red (allí ganó 9 puntos sobre 11 en el cuarto set) y quebró. El quinto set estaba a la vista, pero faltaba un susto para el español.
Una doble falta (apenas la segunda del partido) dejó a Rafa 0-40, pero encontró un par de errores de su rival por el revés y logró escapar de esa situación complicada para entonces sí, cerrar el set 6-3 y pasar al capítulo definitivo.
Como si hubiesen acordado una tregua (está claro que eso no existe entre dos galácticos como estos), pasaron la primera mitad del quinto set sin sobresaltos, hasta que Rafa ganó el suyo en cero y puso las cosas 3-3.
Ya 4-3 abajo y con el saque, un par de errores dejaron a Rafa al borde de la cornisa: break point para Djokovic, el primero para cualquiera de los dos en el set final. Pero Nadal escapó con un saque ganador y dos winners para emparejar el marcador en 4.
En el juego siguiente el que se asomó al abismo fue Djokovic: un error no forzado lo dejó 15-40. Pero también fue rescatado por su servicio. Ganó cuatro puntos seguidos y se adelantó un paso para quedar 5-4.
A esa altura los nervios de los protagonistas, y de todos en la cancha central del All England, estaban al límite.
Un revés que se fue largo dejó a Rafa 15-30, pero ganó tres puntos siguientes con su saque y niveló en 7. Después del saque ganador del español que puso el 30 iguales, el grito furioso del serbio dejó en evidencia el nivel de estrés que reinaba sobre el césped.
Ambos apelaban a lo mejor de su repertorio cuando la situación era límite. Una doble falta dejó a Djokovic 15-40, pero también salió a flote a fuerza de saques. Cada minuto que estos dos ex campeones pasaban en la cancha, eran celebrados por Kevin Anderson, que el viernes había necesitado seis horas y 36 minutos para dejar en el camino a John Isner y convertirse en el primer finalista.
Djokovic sacaba 7-7 y 40 iguales en un game interminable cuando se cumplieron 5 horas exactas de partido. Pero ganó los dos puntos siguientes y dejó atrás un capítulo en el que tuvo que salvar tres oportunidades de quiebre.
Fuente: Clarin

