Racing, festejo y polémica. Van a parar a Vigliano

Racing, festejo y polémica. Van a parar a Vigliano

La Academia lo ganó en la última con un penal inexistente que Copetti cambió por gol. El partido fue muy malo y pintaba para empate, pero Racing volvió a ser el dueño de Avellaneda. Beligoy confirmó la noticia y fue duro con el juez: Por ahí no llegó con la lucidez necesaria al final del partido.

Y en un instante el Cilindro pareció repleto. Las gargantas se llenaron de gol y explotaron. Fueron los propios jugadores de Racing y allegados los que taparon a un estadio desnudo. “Veo, veo…. Que la historia se repite otra vez, los volvemos a co…” se convirtió en un grito de guerra apenas Enzo Copetti la metió de penal y Vigliano dio por finalizado el clásico. La intensa lluvia le dio tintes épicos a un triunfo que ya era empate. Mientras los de Independiente se le iban al humo al árbitro por el escandaloso penal que cobró (Barreto no le hizo falta a Maggi), la Academia volvía a festejar en un clásico por tercera vez consecutiva. Pasaron el 3-1 del título de Coudet, el de la banana con 9 jugadores y ahora el del último segundo. Poco le importa al pueblo académico si esta vez los benefició un árbitro con el que sólo habían conseguido un triunfo jugando como locales. Ni un rival con el que muchas veces se vieron perjudicados.

Racing está cambiando la historia. Aun con planteos temerosos y equivocados como el de Pizzi anoche, o con dos hombres menos en el pasado, la Acadé se terminó imponiendo al rival de toda la vida. Lo hizo, más allá del penal que no fue, porque en los últimos 25 minutos el entrenador rompió el libreto del miedo y fue a buscar a un rival que no lo lastimaba. Como un boxeador al que le probaron la mandíbula y no lo conmovieron, Racing bajó la guardia y fue al frente. Con poquito pudo haberlo ganado antes y por derecha. Justamente Copetti, el incansable toro, había tenido dos claras en tiros de esquina y en un remate que le había tapado un defensor. Se merecía un gol en su primer clásico porque fue el único, aun en un primer tiempo en el que Racing por momentos metió línea de seis defensores (Chancalay y Mena hacían de laterales bis), que desde su lenguaje corporal quiso ir contra la corriente.

Ya tenía título el clásico de Avellaneda. Era el clásico del miedo. Independiente se fue conformando con el empate al correr los minutos (en el PT pudo abrir el marcador con un mano a mano que Menéndez tiró afuera) y Pizzi, que nunca terminó de ganarse el apoyo del mundo de Racing, no podía perder porque su futuro se iba a volver a poner oscuro, tal como cuando fue goleado por River en la Supercopa Argentina.

Pero el miedo se transformó en un festejo loco. Lo que mejor hizo Pizzi desde que está en Avellaneda es el movimiento de banco. Más de una vez lo ganó de esta manera, como con Platense y Central, y ayer no fue la excepción. Tarde, pero se animó a sacar a Orban y metió a Melgarejo. Con poquito se llevó puesto a un Rojo cansado, con recambios juveniles y con un Monzón que inexplicablemente sacó a Silvio Romero. Tipos como él no pueden salir en un clásico cerrado.

Lo ganó Racing y empieza a ser costumbre. Como alguna vez fue el Rojo, esta vez es la Academia el equipo que termina tirando sobre la mesa el peso de la camiseta y quizá con ese terminó jugando Pizzi. Dejó que pase lo que viene pasando seguido: de algún modo siempre se impone Racing.

Paran al árbitro Vigliano

Todo el mundo del fútbol argentino se unió en un mismo criterio: Mauro Vigliano cometió un grosero error en la última jugada del clásico de Avellaneda y le otorgó un penal inexistente a Racing. Es difícil argumentar lo contrario, teniendo en cuenta que cada repetición de TV hacía aún más evidente la falla del árbitro encargado de impartir justicia.

Todo Independiente le protesta a Vigliano.

Todo Independiente le protesta a Vigliano.

Consumado el juego, habló Federico Beligoy, ex juez y hoy director nacional de arbitraje, quien confirmó que van a parar a Vigliano «para preservarlo». Además, en diálogo con TyC Sports, agregó: “Fue un error grosero y determinante en un partido muy importante”.

Beligoy continuó con su explicación en La Red y siguió dándole duro al árbitro. “Por ahí Vigliano no llegó con la lucidez necesaria al final del partido”, expresó, a pesar de que confirmó que pudo dialogar en buena forma con él tras el juego: «Hablé con él para preguntarle cómo estaba y qué necesitaba. No era el momento para preguntarle cuándo se dio cuenta de que se equivocó”.

Yoyo Maldonado, dirigente de Independiente, contó que él también dialogó con Vigliano, aunque aseguró que fue en buenos términos: “El arbitraje fue malo. Fui a hablar con él y dijo que vio penal. No hay algo contra Independiente, son arbitrajes malos. Era el árbitro que queríamos todos. Tuvo una mala noche”

Fuente: Olé

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