River no despega

Con Lampe como figura, el equipo de Gallardo no pudo vulnerar a Atlético Tucumán y sumó su segundo 0-0 al hilo en la LPF.

Si Luis Suárez, el mismísimo Luis Suárez, hubiera jugado ayer para River, el partido ante Atlético Tucumán probablemente habría terminado 0 a 0. De máxima, a lo sumo, el astro uruguayo habría conectado alguno de los incontables centros a la olla que tiró el equipo de Gallardo: llenar de envíos aéreos (y en muchos casos centros de Álvarez) a un equipo que gana mucho de arriba fue un síntoma de la falta de ideas del CARP en la fría noche de sábado.

De la falta de ideas y de la falta de intérpretes para llevarlas a cabo, también: sin Díaz y sin Martínez faltó salida clara desde el fondo, sin De la Cruz faltó vértigo y velocidad en el juego, sin Suárez y sin Quintero faltaron llaves mágicas para patear el tablero desde un banco de suplentes que lució muy flaco.

De cualquier manera habrá que convenir que River tenía en cancha jugadores como para doblegar a un rival, el de Pusineri, que volvió a sacar agua de las piedras en Núñez, agrupándose bien atrás por momentos con sus 11 futbolistas detrás de la línea de la pelota, haciendo algo de tiempo cuando pudiera y esperando un error de retroceso de River para jugarse un par de plenos solitarios en ataque.

River y un empate con sabor a poco. AFP.River y un empate con sabor a poco. AFP.

Una continuidad, en definitiva, del partido que empataron 1-1 en la última Copa de la Liga: River la siguió pasando para, citando la crudeza del Muñeco, el culo. Esta vez, eso sí, con un Lampe que -estaba escrito- fue figura excluyente de la noche. Y es que el CARP, claro, mereció ganar el partido, pero no encontró casi nunca los caminos para hacerlo. Cuando lo logró esporádicamente, allí estaba el arquero boliviano que fue espectador VIP de la final de la Copa Libertadores 2018 en el Santiago Bernabéu.

El estilo de este ciclo siempre hizo match con el mantra de Muhammad Ali: flotar como una mariposa, picar como una abeja. Anoche apenas flotó, casi todo el tiempo. Sin cambio de ritmo, impreciso para buscar pases filtrados, previsible, por momentos con una cadencia exasperante y por otros demasiado apurado, buscando atajos, desviándose de su propia identidad.

Con un Enzo Fernández que fue el único que le puso onda a la creación pero que no tuvo casi nunca receptores en sintonía, con un Esequiel Barco que llegó a River para ser el que destrabara este tipo de partidos y anoche pareció hasta ponerle algún candado extra, un Palavecino que no volvió al nivel y a la regularidad del final de 2021 (ídem Simón) y un Julián Álvarez que pocas veces juega mal pero que esta vez fue víctima de un equipo desangelado.

Gallardo no se fue conforme. AFP.Gallardo no se fue conforme. AFP.

Que el futbolista más peligroso de la cancha en ataque haya sido, por buena diferencia, Elías Gómez habla de lo que fue el partido para River: el lateral izquierdo fue acaso la única buena noticia que habrá quedado en el aire del Monumental y mereció hacer un gol, especialmente por aquella tijera que le sacó Lampe.

Por lo demás, el nivel del equipo de Gallardo sigue sin encontrar la velocidad crucero: aún sin varios titulares, como en todo 2022 se ve hasta ahora un juego irregular, un River que no es tan confiable como lo fue este sábado por la noche nomás. Y que, para mal, en poco tiempo perderá a su máxima figura. Mientras su reemplazo no llega, el gol no sale. Aunque ni Suárez lo habría logrado…

Fuente: Olé