River se recuperó y con goles de Nicolás De la Cruz y Lucas Pratto

River se recuperó y con goles de Nicolás De la Cruz y Lucas Pratto

¡Dale, dale! ¡Nosotros, nosotros! ¡Ahí, ahí! ¡Dale, dale!». Franco Armani no pasa más de 30 segundos callado. Es el capitán sin la cinta que lleva Javier Pinola. Grita, reclama, ordena, felicita, exige y mantiene enfocado al equipo. Quiere que ninguno de sus compañeros pierda la concentración. Y a todo lo que predica con la palabra lo expone con sus acciones: el arquero de River fue el sostén fundamental para la primera victoria por la Copa Liga Profesional, un 2-1 frente a Rosario Central con goles de Nicolás De La Cruz y Lucas Pratto.

Vista de rojo, celeste, negro, naranja o -como esta noche- verde flúor, Armani siempre da el presente. Su figura transmite la seguridad necesaria para sortear momentos cruciales. Y se hace mucho más grande en partidos como el que se le presentó en Avellaneda al equipo de Marcelo Gallardo: el conjunto canalla lo puso en apuros y expuso falencias defensivas ya vistas en la caída del martes pasado por 3-1 contra Banfield en la primera fecha de la zona 3, y que contraponen las cuatro primeras actuaciones por la Copa Libertadores con esta versión inicial más endeble en el ámbito local.

Fue un partido chato y extraño que se desequilibró en el cierre. Aunque por momentos pareció tener un vértigo constante, sobraron las imprecisiones, predominó el ida y vuelta sin aprovechar espacios, se ausentaron las ideas y la imaginación y por muchos momentos predominó la fricción. Pero, en medio de la monotonía, el gol de Nicolás De La Cruz, la otra gran figura a pura potencia, desequilibrio y atrevimiento, le permitió a River adelantarse en el marcador desde los 21 minutos.

Y aunque nunca pudo transformar el dominio del resultado en el campo de juego, Armani se erigió como pilar para llevar tranquilidad. Además de mostrarse firme y rápido en el juego aéreo y las salidas con los pies, el arquero millonario tuvo tres apariciones fundamentales para sostener la victoria en las que sacó a relucir todas sus herramientas bajo los tres palos. En el final, un inexplicable penal de Paulo Díaz sobre Lucas Gamba en el cuarto minuto de descuento le impidió sumar una nueva valla invicta (tiene 50 en 103 partidos).

A los 33 de la primera parte, Armani reaccionó muy rápido para taparle un mano a mano a Lucas Gamba barriéndose en el piso. Luego, cuando el cronometro marcaba solo 30 segundos del segundo tiempo y tras una mala salida de los centrales de River, achicó a pura velocidad para desviarle un tiro a Emiliano Vecchio, quien lo terminó felicitando por su tarea. Y luego, minutos después, se lució con una buena contención en un difícil remate de larga distancia de Rodrigo Villagra.

River domina ampliamente el historial entre ambos con 49 triunfos de ventaja. Los millonarios se impusieron 79 veces en 151 partidos, el equipo rosarino ganó 30 veces y empataron en 42.

A pesar del tanto de Vecchio desde los doce pasos en el final, el triunfo por 2-1 sobre Rosario Central dejó en 69 los goles en contra y el futbolista nacido en Casilda mantiene con amplia diferencia su récord de ser el arquero con menor promedio de goles recibido por partido (0,66) en la historia del club. Pero, detrás de su gran actuación, también se esconden una serie de falencias defensivas y colectivas que ya se habían visto frente a Banfield y se volvieron a repetir con el Canalla.

Una vez más, ni Díaz ni Javier Pinola pudieron cambiar su imagen en la zaga central con diferentes errores que expusieron al equipo. Y el defensor chileno volvió a quedar con los focos encima tras la partida de Lucas Martínez Quarta: no solo hizo dos penales (el anterior a Diego Novaretti no fue sancionado por el árbitro Facundo Tello), sino que le costó el partido durante toda la noche, fue desbordado por los delanteros de Central, se mostró impreciso con la pelota y no pudo imponerse ni de arriba ni de abajo.

Por fuera de su nueva floja actuación, el juego aéreo volvió a ser un arma de peligro en contra y en sucesivas ocasiones River perdió la pelota en el mediocampo o en tres cuartos de cancha y quedó partido y expuesto, permitiéndole al Canalla contragolpear con facilidad y dejando en claro que el retroceso en velocidad es un marcado problema a mejorar. Tal como había sucedido frente a Banfield.

Enfrente, Central tampoco brindó seguridades defensivas necesarias para poder frenar la potencia y la jerarquía individual que tiene el ataque millonario. Y los problemas se potenciaron después de la expulsión de Joaquín Laso, quien cortó sin buscar la pelota en un contragolpe a Gonzalo Montiel cuando se iba camino al gol ya sin el arquero Josué Ayala en escena.

Ese hombre de más le permitió crecer un poco al equipo de Gallardo, potenciado con el ingreso de Jorge Carrascal y la salida de un apático Santiago Sosa, y el que aprovechó la situación fue Lucas Pratto, quien marcó el 2-0 a falta de 15 minutos, sumó su tercer gol en cinco partidos desde que volvió el fútbol tras el parate por la pandemia y volvió a ganar confianza de cara a futuro.

River volvió a tener una noche dispar. Si el rendimiento no acompaña, Armani dejó en claro que se puede sostener en las figuras de su plantel para ganar y sortear obstáculos. Pero también sabe que las falencias se repiten y los momentos decisivos se acercan.

Fuente: Lanación

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