River sufrió, ganó y está casi en la Libertadores

River sufrió, ganó y está casi en la Libertadores

El equipo de Gallardo derrotó a Patronato con gol de Borja y Armani figura y le sacó nueve puntos a Argentinos en la tabla anual.

River se clasificará a la Copa Libertadores de 2023. Es un premio chiquito, que a esta altura de un ciclo que suma 14 títulos ni califica como consuelo sino como un mandato obligatorio para cumplir. En todo caso, la mejor noticia para el equipo de Gallardo va en otro plano, en uno que ni siquiera refiere exclusivamente a que con el de este domingo a la noche en Paraná llegó al tercer triunfo consecutivo por primera vez desde abril: la mejor noticia para River es que, de a poco, parece empezar a creer otra vez.

En una idea, en sus jugadores, en una columna vertebral que vuelve a ser la de un equipo grande, en un 11 inicial que aún sin haberse repetido de Estudiantes a Patronato por el detalle de la baja física de Beltrán ya empieza a parecer armadito y, sobre todo, lógico, con una línea de cuatro tradicional, con De la Cruz y Palavecino como laderos de Enzo Pérez, con Quintero conducción, con un nueve que hace goles y un segunda punta.

Ésa fue la victoria de River en el Grella paranaense contra un rival, el de Sava, que sólo se irá al descenso por la pesada herencia de un par de campañas pésimas pero que en este nivel merece Primera División. River ganó en previsibilidad contra el que fue su más reciente verdugo en un año lleno de ellos. La ilusión óptica de una tabla que a falta de tres fechas lo encuentra a cuatro puntos de un Boca que desfila hacia el título de Liga y que tiene un partido menos no debiera confundir a nadie: en todo caso, River necesita ganar todo lo que le queda y, de reojo, ver si los rivales que tiene aún por delante siguen siendo tan irregulares como fue el propio equipo del Muñeco a lo largo de un campeonato que no le pedía brillar ni mucho menos para pelearlo seriamente.

Con ganar algunos de los tantísimos puntos out of context que dejó escapar en casa habría alcanzado, nomás. Ya está: lo bueno para River es que pareció haber dado vuelta la página hacia un 2023 que, de seguir Gallardoya ofrece algunas pistas de un equipo más rodado. Aunque todavía no sea del todo confiable, claro, porque no lo fue en Paraná: Armani fue la gran figura que sostuvo al CARP como en los buenos viejos tiempos, atajadón de penal incluido, pero los desacoples defensivos con un Paulo Díaz que sigue oscilando de un juego a otro de figura (Estudiantes) a posible villano (más allá de su evitable penal, tuvo errores no forzados con y sin pelota) sin término medio pudieron comprometer seriamente el partido.

El Pulpo en el arco, un Mammana que sí es una garantía de estos tiempos, la jerarquía de Enzo Pérez y sobre todo el motor que representa Nicolás de la Cruz para secundarlo y hasta para reemplazarlo con mucha prestancia como hizo en el segundo tiempo, un Quintero que sigue frotando su lámpara de genio como en su mejor época posmadrileña y un Borja que aún alternando definiciones inapelables con otras muy espesas empieza de a poco a ser ese delantero que River necesita con goles que valen tres puntos.

Así ganó en las dos áreas en una cancha bien complicada y sin brillar encontró otra vez elementos de los cuales agarrarse para mirar con cierto optimismo el futuro. Con un Díaz más sólido al lado de Mammana y un Solari que se parezca más al que irrumpió en el semestre y menos a éste que parece resolver desbordado de ansiedad cada situación, probablemente River vuelva a parecerse a River, al de casi siempre a lo largo de estos ocho años y medio.

Es la mejor noticia de este fin de semana: lo demás, si logra mantenerse en esta tendencia de reinvención, llegará solo por decantación. Ahora o el año que viene.

Fuente: Olé