Testigos de la masacre: charcos de sangre, balas por todas partes y la gente cayendo alrededor

Los testimonios de la gente en el concierto describen una escena pavorosa, donde no se sabía qué ocurría, con cuerpos cayendo en medio de gritos y disparos.

“Nos arrastrábamos sobre los muertos”, contó espantada en una síntesis brutal del horror vivido, Cari Copelad Pearson. Esta joven describió el espanto de lo que estaba sucediendo cuando la gente comenzó a caer a su alrededor abatida por los disparos del atacante.

La muchacha recuerda un tableteo insistente que de un momento a otro llenó el aire y apagó la música. Y cómo el público aterrado se tiraba al suelo sin encontrar otro refugio, algunos bañados en sangre de ellos o de sus vecinos.

“La gente caía como moscas”, ilustró otro de los asistentes a la cadena CNN. La extensión del drama lo marcó otra testigo, una turista suiza al portal “20 minutos”. “Oímos disparos de arma automática cuando estábamos en nuestra habitación, duró seguro unos 20 minutos”, relató .

Por la tarde, las autoridades revelaron las identidades de las primeras víctimas: Sonny Melton, de 29 años, Jordan McIldoon, de 23, Denise Gesford Chambers y Quinton Robbins, de 20.

La descripción pavorosa de los sobrevivientes repite la misma letanía de “balas volando por todas partes” y cadáveres “en charcos de sangre”.

“Cuando sonó el primer disparo, parecían fuegos artificiales. No lo era para nada”, comentó un joven al canal local KSNV-TV cinco minutos después del final del ataque.

“Balas volando por todas partes. Todos corriendo. Fue tremendo. Las balas rebotaban por todos lados. Estaban disparando desde un lugar alto, vaciando cargador tras cargador tras cargador”, dijo el joven, que no se identificó.

Taylor Benge, un joven de 21 años, relató que vio “cuerpos de personas tirados en charcos de sangre” a los pocos instante de iniciarse el tiroteo.“A un metro y medio de donde estaba yo, a mi izquierda, había un hombre con una herida de bala en el mentón. Estaba muerto en el suelo”, recordó.

En medio de lo que describió como un infierno de “200 a 300 disparos”, Benge dijo que él y su hermana se arrojaron al piso, antes de poder salir del lugar sanos y salvos, aunque manchados con la sangre de otros que no corrieron la misma suerte.

“Mis jeans están cubiertos con la sangre de alguien. Mi remera está cubierta con la sangre de alguien, toda la pierna de mi hermana estaba cubierta de sangre”, agregó, citado por la cadena CNN.

El jugador profesional de póquer, actor y celebridad de Internet Dan Bilzerian se filmó huyendo del concierto blanco del ataque a tiros y dijo haber visto a una joven que recibió un balazo en la cabeza delante de él. “Esto es una locura. Vi a una chica cuando era baleada en la cara, con sus sesos colgando”, aseguró, con gritos de fondo.

Christine, una mujer de mediana edad, dijo que la intensidad de los disparos la llevó a pensar que había más de un tirador. “Fueron cientos de disparos. No era que ‘sonaban como’, fueron cientos de tiros”. Los disparos seguían cayendo”, señaló.

“Cuando dejamos las sillas, había un hombre con un tiro. Estaba todo ensangrentado y estaba inconsciente. Corrimos. Todos se estaban escondiendo por todas partes. Se escondían bajo las sillas, atrás de los pilares de las torres de luces y donde podían. Y todos nos decían que corramos, ‘¡corran rápido!’”, apuntó.

Desde su privilegiado lugar en el bar del piso 64 del vecino Hotel Delano, el testigo Jake Freedman pudo ver “gente que era masacrada justo delante de nosotros”. “Podíamos ver a cientos de personas huyendo del festival. Le pregunté a mis amigos: ¿esos son cuerpos cayendo al piso? Claro, eran cuerpos cayendo al piso”, prosiguió en declaraciones a la cadena de noticias británica Sky News.

“Vimos gente que era baleada. Vimos a todos huir, y a gente que caía alcanzada por disparos. Estábamos viendo a gente correr, cuerpos que caían al piso mientras la gente corría”, agregó. Al volver la vista hacia el escenario del concierto, Freedman se encontró con más horror.

“Justo frente al escenario estaba tan bien iluminado, por las luces de un concierto profesional, que se podía ver claramente a decenas y decenas de cuerpos en el suelo, apilados unos sobre otros.

Todo era “caos en masa”, y nadie sabía en quién confiar, o hacia dónde huir agregó. “No podías diferenciar a la gente que sabía lo que ocurría de quienes sumaban más confusión”, dijo una vendedora en el lugar.

Fuente: Clarín

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