Un nuevo relanzamiento del Gobierno, pero sin definir los qué, los cómo y los quiénes

Si el presidente Fernández pretende hacerlo, deberá precisar estas tres dimensiones. Si no se hace de manera integral, su gobierno seguirá siendo más de lo mismo.

El presidente Alberto Fernández participó ayer de un acto de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) en el partido bonaerense de Esteban Echeverría. En distintos tramos de su discurso, el mandatario remarcó los buenos resultados que está logrando su “plan económico”.

“Queríamos que la economía se desarrolle, queríamos un crecimiento igualitario y lo hicimos. Hoy hay 4600 obras en ejecución en el país, que son más caminos, agua potable, cloacas y escuelas técnicas”, dijo Alberto Fernández. Fue la antesala de lo que será el acto de la semana que viene por el 25 de mayo, a partir del cual buscará relanzar su gobierno, posiblemente con un viaje a la Antártida.

A menudo las organizaciones necesitan modificar la composición de su equipo de trabajo, redefinir responsabilidades y tareas, y realinear las metas a las que se apunta. En política, en particular se tiende a proponer objetivos más ambiciosos cuando hay una elección en el horizonte y el gobierno está perdiendo apoyo en la sociedad.

La caída de su popularidad (su imagen positiva oscila apenas entre el 20% y el 25%) fuerza al presidente Alberto Fernández a replantearse qué es lo que hace su gobierno, cómo lo hace y quiénes lo hacen. El riesgo es que haya un cambio de nombres (los de Agustín Rossi y Florencio Randazzo suenan con mayor fuerza), pero que no se modifiquen las políticas ni la forma de implementarlas.

En un gobierno no hay que mirar solamente quiénes lo integran, sino qué hacen y cómo lo hacen. Mientras existan diagnósticos tan divergentes dentro del Frente de Todos, un relanzamiento exitoso de la gestión parece difícil de lograr.

Un nuevo relanzamiento del Gobierno, pero sin definir los qué, los cómo y los quiénes

En el gobierno no hay acuerdos mínimos respecto al rumbo económico y político que debe seguir la Argentina. Las diferencias entre el kirchnerismo y los sectores moderados (ligados a Alberto Fernández) son, a esta altura, más que obvias. Sin embargo, al interior de estas fracciones también hay vaguedad y vacilaciones que suman confusión y contrapuntos inesperados.

Ayer, horas antes del acto en la UOCRA, el presidente Fernández se refirió a la posible suba de las retenciones a las exportaciones del campo. En declaraciones a Radio Con Vos, el jefe de Estado dijo: “Necesito que el Congreso entienda el problema y llegado el caso acompañe una decisión de esa naturaleza”.

Inesperadamente, salió a responder por Twitter el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien negó que el gobierno esté pensando en impulsar dicha iniciativa: “De ninguna manera se van a aumentar las retenciones ni enviar un proyecto de ley”.

Además, el martes, el ministro de Economía, Martín Guzmán, había dicho en una entrevista en el canal C5N: “No se van a aumentar los derechos de exportaciones, la decisión está tomada por el presidente y cada funcionario debe respetar sus decisiones”. Por idas y vueltas como estos, por momentos parece un gobierno esquizofrénico. Ni siquiera pueden ponerse de acuerdo los que se supone que ya están de acuerdo.

Las diferencias, que entre los sectores kirchneristas y moderados son más profundas, obstaculizan la gestión. Los ministerios están “loteados” entre los socios de la coalición, que encima están enfrentados entre sí.

Así, es poco relevante quiénes son los titulares de cada una de las carteras: ninguno va a funcionar mientras tenga que estar más preocupado por disputar hacia adentro el margen de acción y la cuota de poder que le corresponde. Los resultados en términos de política pública serán deficientes.

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, contradijo al presidente y aseguró que no subirán las retenciones. (Foto NA: DAMIAN DOPACIO).
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, contradijo al presidente y aseguró que no subirán las retenciones. (Foto NA: DAMIAN DOPACIO).

Entonces, si el presidente Fernández pretende un relanzamiento real de su gobierno, deberá tener presentes las tres dimensiones: los qué, los cómo y los quiénes. Si no se hace de manera integral, su gobierno seguirá siendo más de lo mismo. Si el foco se pone únicamente en los quiénes, será otra oportunidad perdida para el mandatario. Si, por el contrario, el gobierno busca en efecto modificar la política pública, será hora de atreverse a cambios más profundos.

Cualquier aspiración en este sentido debe poner sobre la mesa los temas que los argentinos consideran son sus principales problemas: inflación e inseguridad. ¿Se desplegará un plan de estabilización preciso para detener la inflación o el gobierno seguirá fingiendo que hace cosas para continuar usándola para ajustar el gasto? ¿Habrá un cambio específico para mejorar la seguridad o seguirán mandando unos cientos de gendarmes a un lado o al otro para colmar reclamos puntuales en el cortísimo plazo?

En materia de inflación y de inseguridad, hasta ahora el gobierno prefirió gobernar haciendo “como si”, cuando todos sabemos que nuevos precios cuidados o el esfuerzo de unos cuantos gendarmes no resolverán los problemas.

Relanzar un gobierno tiene sentido si existe un espíritu autocrítico y realmente el presidente Fernández y sus colaboradores quieren ir a fondo. Probablemente, el supuesto relanzamiento del 25 de mayo se trate solamente de un capítulo más dentro de la interna. Un evento para mostrarle a Cristina Kirchner que el presidente tiene autonomía y una épica propia (no es casual que se piense en un viaje a la Antártida, aunque el pronóstico del tiempo podría arruinar los planes).

Mientras tanto, buena parte de los argentinos sueñan con un relanzamiento genuino que produzca cambios concretos. Parece difícil.

Fuente: TN