Argentina – Venezuela, por las Eliminatorias: horario TV y formaciones

Bajo presión, la Selección está obligada a ganarles al rival más débil y al propio fantasma.

En el manual de frases hechas sigue vigente aquello de “cabeza fría y corazón caliente”, fórmula aplicable a las situaciones más adversas. Se dice fácil, debe ser difícil de sostener aún en futbolistas acostumbrados a instancias decisivas: Ligas, Champions y varios etcéteras. En ese mismo marco crítico de los partidos bisagra, la Selección necesita los tres puntos de esta noche ante Venezuela (a las 20.30, por TyC Sports y la TV Pública).

Necesita los puntos y no tanto el juego, aunque otra frase hecha ponga el asunto en discusión: a mejor juego, más posibilidades de triunfo. Sin embargo, ni los protagonistas ni el entrenador han hecho foco en el cómo, tan urgidos que están por el qué. Y el qué son los porotos. Sufre esta Selección frustraciones de añares: la final del Mundial 2014, las dos Copa América perdidas ante Chile y, si se quiere, hasta la ilusión de Sudáfrica 2010 vapuleada por los alemanes. Muchos de los que estuvieron en esas derrotas pisarán esta noche el Monumental en un equipo con vientos de recambio. Dybala, Icardi, Acosta, Pizarro, Fazio luchan por un futuro mejor, compartiendo formación con mariscales de antiguas amarguras: Mascherano, Di María, Agüero, Romero, Messi. ¡Y Messi!

Si esta Selección llega apremiada al tramo final de las Eliminatorias es por deudas propias. No fue responsabilidad de los jugadores el cambio constante de técnicos: Martino (6 partidos) , Bauza (8) y ahora Sampaoli (uno), sí lo ha sido no haber estado a la altura de las circunstancias en varios partidos. Injusto, pero son ellos los que pagan toda la cuenta. Son aquellos fantasmas el peor rival de esta noche. “La presión existe”; “cada partido será muy difícil de re- solver”; “es un partido “traumático, porque el menor error, la menor imposibilidad nos castigará con una necesidad que por ahí nos termine complicando”, dijo Sampaoli. Son frases aisladas, pero no fuera de un contexto en el que más que el respeto por el adversario subyace el temor por el fracaso propio. No dejó el técnico un mensaje alentador para el plantel ni para el público. Si hoy se acepta que “lo único que importa es ganar”, entonces que se acepte “mentime pero convenceme”.

Es cierto que Venezuela viene de sacarle un empate a Colombia. También es cierto que el equipo de Dudamel ganó uno de 15 partidos, que recibió 34 goles (-17) y trae varios juveniles recién salidos del cascarón del Sub 20 que fue subcampeón mundial de Corea. Tres de ellos serán titulares, el arquero Wuilker Fariñez, el volante Sergio Córdova y el mediapunta Yangel Herrera. En la delegación está ausente Tomás Rincón, líder y capitán, ex Juventus.

La historia también ofrece datos favorables: sólo una vez la Vinotinto venció a la Selección. No hay equivalencia entre argentinos y venezolanos pero para confirmarlo (aunque fuera en el marcador y no en el juego) hará falta que los argentinos les ganen a los demonios internos.

Cuando la Selección empiece a jugar, ya sabrá el resultado de Bolivia-Chile, clave porque La Roja tiene los mismos puntos y está en zona de clasificación por un gol de diferencia. También habrán jugado Colombia- Brasil en Barranquilla y Ecuador-Perú, precisamente los últimos rivales de las Eliminatorias. Ninguno de esos marcadores perjudicará sensiblemente a Argentina, habida cuenta que Argentina sabe que debe ganar. Pero sí puede ser un empujón anímico si a Chile y Colombia les va mal y si Ecuador y Perú reparten puntos.

Maradona, tan luego Maradona, dijo ayer que “cuando veo la formación, me asusto”. Flaco favor les hace a varios de los hombres que él dirigió, deja un mensaje insidioso para Sampaoli y derrotista para el hincha. Hoy, con entradas agotadas, habrá un Monumental a tope a la espera de un triunfo aliviador y también, porque el público exige (y lo bien que hace) de un rendimiento mejorado al que se vio en Montevideo. Hay quejas de los jugadores, por lo general en voz baja, por cierta resistencia de los hinchas, también ellos perseguidos por la secuela de finales perdidas. Durante la breve gestión de Sampaoli y las de los técnicos anteriores, hubo pocos gestos de seducción al hincha. El partido de esta noche ofrece una nueva oportunidad.

El técnico dio señales: sostiene la línea de tres con la vuelta de Mascherano por el suspendido Mercado, archiva el doble cinco, abre la cancha con extremos y busca triangulaciones con Messi como eje. Argentina está dos o tres goles arriba de Venezuela. “Sólo” tiene que hacerlos. Será más difícil superar el temor de las profecías autocumplidas y olvidarse de la Ley de Murphy.

Fuente: Clarín

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