El tifón de Filipinas deja a su paso al menos 375 muertos: «Hay áreas que parecen haber sido bombardeadas»

En la televisión local, los equipos de rescate describieron el paso del tifón como una «completa carnicería».

Después de casi dos años de cierre forzado por el coronavirus, el paraíso del surf en Filipinas se acercaba estas Navidades a reabrir sus puertas a los turistas cuando el mayor tifón del año arruinó todos sus planes, dejando a su paso un rastro de muerte y destrucción.

La isla de Siargao, después de que el Gobierno filipino relajara las restricciones, esperaba este invierno recuperar su colorido paisaje de miles de visitantes disfrutando de sus grandes olas, populares áreas de buceo y playas paradisíacas. Con lo que no contaba era con que la temporada de vacaciones se arruinaría antes ni siquiera de comenzar por culpa del super tifón Rai, que tocó el pasado jueves tierra con vientos de 195 kilómetros hora.

Rai, el decimoquinto tifón que pasa por el país del Sudeste Asiático este año, arrancó todo lo que encontró a su paso: palmeras, casas de paja, edificios de madera y postes eléctricos. Incluso destrozó muchas de las cafeterías y tiendas de souvenirs a pie de playa que ya esperaban a los turistas. El coste material por las inundaciones y los deslizamientos de tierra ha sido duro. Pero, el humano, mucho peor.

En la región donde se encuentra Siargao, frente a la costa este de la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, la policía informó de la muerte de 167 personas por el azote del tifón. En todo el archipiélago, que cuenta con más de 7.000 islas, la cifra de víctimas asciende en este momento a 375. También hay 56 personas desaparecidas, 500 heridas y 400.000 desplazados de sus hogares.

En la televisión local, los equipos de rescate describieron el paso del tifón como una «completa carnicería». Miles de militares, guardacostas y bomberos se han desplegado en las áreas más afectadas del país para ayudar con los esfuerzos de búsqueda y rescate. Aviones militares y buques de guerra están llevando ayuda a las zonas más afectadas.

Desde Cruz Roja han lanzado un llamamiento de urgencia para que llegue rápido la ayuda a muchas comunidades que se han quedado totalmente aisladas, sin comunicaciones, electricidad y con muy poca agua. «Hay algunas áreas que parecen haber sido bombardeadas», dijo a los medios Richard Gordon, presidente de la Cruz Roja de Filipinas.

Este miércoles, el presidente filipino, Rodrigo Duterte, que está inspeccionando las zonas devastadas, ha declarado el estado de calamidad en seis regiones para acelerar los esfuerzos de socorro para las víctimas del tifón.

Fuente: El Mundo

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