Opinión UCIM «Somos mejores que éste presente»

Todos sabemos y hemos comprobado en nuestra propia historia, que la democracia es el sistema más adecuado para vivir.

Hasta el momento, no se conoce otro sistema de vida más apropiado para desarrollarse.

Como todo sistema humano tiene una innumerable cantidad de falencias que son superables con el control y el correcto funcionamiento de todos los poderes y la participación de todos los ciudadanos.

En Argentina, esos males se ven potenciados dada nuestra falta de respeto a las normas y a la apatía a la que la vida moderna nos ha llevado, entre un sinnúmero de motivos más.

 Mencionaremos solo algunos
 Justicia: Solo con haber mirado los diarios esta semana, podríamos comprobar el mal funcionamiento del Poder Judicial, tanto a nivel nacional como a nivel provincial. La falta de respeto de un poder hacia otro, las peleas de la política que se trasladaron a ese ámbito, algunos representantes de ese poder que se prestan a juegos partidarios, jueces que deben tomar decisiones que debería tomar el Ejecutivo y la sospecha de actos indebidos, manchan a un poder que debería garantizar este servicio vital para la vida de un país. Sin Justicia, no puede funcionar ninguna sociedad.
 Poder Ejecutivo: La pandemia ha llevado a los poderes ejecutivos tanto nacional como  provinciales, a un dificultoso manejo de la realidad. La dicotomía Salud-Economía ha provocado descuidos en áreas como la Educación, la Seguridad, otros ámbitos de Salud que no sean los relacionados con la pandemia, Obras Públicas, etc. También ha debido brindar un apoyo social -a nuestro entender, desmesurado-, frente a un relativo (por no decir escaso o nulo) apoyo a las empresas y fundamentalmente las de los sectores más castigados. Esto significa solo algunos de los problemas que enfrenta este poder y que también comprende:

 

Política Económica: Contamos con problemas económicos macro crónicos como la Inflación, tremendo azote destructivo, que no se alcanza a resolver-; el endeudamiento que pesa sobre nuestro país; políticas que no promocionan la llegada de inversiones, ni la actividades empresariales; un complejo sistema impositivo que destruye el ejido productivo desde su base. Todo esto tan solo mencionar algunos temas.

 Problemas de Educación: estos no se reducen a presencialidad si o presencialidad no. Un deficiente sistema educativo que excluye a muchos o brinda formación de poca calidad a los que menos poseen, con escuelas que muchas veces se reducen a lugares de contención social y comedores. Todo esto agudizado por la pandemia, por supuesto. Las falencias nos impiden ampliar el horizonte para futuras generaciones y hoy, nos lleva a ser menos productivos y competitivos.

Poder Legislativo: En nuestro país y en la mayoría de los casos lejos de representar a los ciudadanos. Trabaja poco, cobra sueldos astronómicos y sin sesionar, cobra viáticos y desarraigos. Con pocas ideas sustanciales, muchas veces se convierte en un apéndice del Ejecutivo. Complicado en el juego de las mayorías y minorías, no puede consensuar y muchas veces es una «máquina» de obstaculizar, por falta de acuerdos.
 
Ciudadanos atrapados en medio de la grieta: Los argentinos vivimos, desde hace años, encerrados e implicados en un enfrentamiento de fuerzas político-partidarias que no permiten encontrar consensos, desde los niveles más básicos de la sociedad hasta el de los más altos representantes. Esta estéril pelea nos tiene imposibilitados de encontrar el más mínimo acuerdo e inmovilizados para generar propuestas que permitan encontrar una mejor calidad de vida.

Clase política alejada de la realidad y muy costosa: La clase política, (con honrosas excepciones)
 dirigentes y oposición parecen no encontrar otra razón de ser que ganar elecciones y hacer acciones que les permitan alcanzar el poder, arrastrando todo a su paso y sin intenciones de mejorar en nada este país, que una vez pensamos rico y con mucho potencial. Funcionarios que cobran sueldos que no son proporcionales a sus esfuerzos, frente a una sociedad en la que empresas, cierran todos los días y miles de personas son expulsadas al desempleo y la pobreza.

¿En serio podemos conformarnos con esto? ¿Los argentinos podemos decir que es lo que nos merecemos ? ¿Vamos a seguir permitiendo que los jóvenes decidan buscar un horizonte lo más lejos posible de nuestro país? ¿De verdad no podemos hacer nada mejor?

 Desde UCIM estamos convencidos de que somos mejores que este presente. Que si bien no contamos con riqueza, el capital humano de nuestro país es verdaderamente valioso. Solo necesitamos un acuerdo básico: Tenemos que crecer, todos.
 
¿Dé qué manera?: Con educación y trabajo.
 
Educación para poder elegir, para especializarnos, para mejorar cada una de nuestras acciones, para construir una sociedad mejor, para ser competitivos, para generar nuevas ideas que nos lleven a mejores destinos y trabajo. Mucho trabajo, con facilidades para potenciar y estimular el ejercicio de las actividades industriales, comerciales de servicios sobre todo a nivel pequeño y mediano -está comprobado que son las que emplean a más personas y generan mayo riqueza al país-. Volver a construir un entramado productivo que permita achicar los planes sociales y aumentar los empleos.
 
Para todo esto apostamos al diálogo entre los sectores, invitamos a la participación en la solución de los problemas y confiamos que las clases dirigentes, olvidarán sus intereses pequeños y se abrirán a las ideas y las propuestas de los ciudadanos, organizados en instituciones, organizaciones o la academia.
En continuidad con lo expresado con el Presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CACyS) , Sr. Mario Grinman, opinamos que «Ya es hora de que hagamos una gran concertación para, entre todos, superar esta situación de crisis, respetando el valor de cada uno de los actores de la vida nacional. La unidad de los argentinos es siempre bienvenida, pero se vuelve particularmente necesaria en momentos harto difíciles como los que actualmente atravesamos. Es urgente que avancemos en esa dirección, pues no podemos darnos el lujo de seguir esperando. Nuestro presente y, sobre todo, nuestro futuro dependen de ello».
 Cada uno de nosotros debe comprometerse a ser mejor, a ver a su par como alguien con quien cooperar y trabajar para salir de este pozo. Desde nuestro espacio invitamos a todos a participar en ámbitos públicos y privados, a generar propuestas, a olvidarnos de las diferencias, a recuperar el respeto perdido por las autoridades, a exigirles que cumplan con su deber, a reconstruir las relaciones sociales, las condiciones para el desarrollo de nuestras potencialidades y a poner el hombro para salir adelante. Es nuestro deber y obligación moral.
Fuente: Prensa UCIM

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