Talleres le pegó dos cachetadas a Boca para vencerlo y llenarlo de dudas

Talleres le pegó dos cachetadas a Boca para vencerlo y llenarlo de dudas

Carlos Auzqui y Valoyes marcaron los goles para el equipo de Córdoba. Santos, en contra, había igualado en la segunda parte.

Talleres le pegó una fuerte cachetada a Boca que lo devolvió a su realidad. Esa que había parecido esfumarse tras el 7 a 1 ante Liniers y después de un Superclásico en el que había mostrado una buena versión. Con un conjunto anárquico, sin identidad, inestable, con miles de errores defensivos y algunos de actitud, con un nerviosismo evidente, sin Cardona, con delanteros que se acumularon pero que nunca desequilibraron, con un Tevez deslucido y con desatenciones que se reiteran. Los goles de Auzqui y de Valoyes, sobre la hora, fueron dos goles que pusieron de nuevo en la superficie todas las dificultades del equipo de Miguel Ángel Russo, que ahora se quedó sin invicto y se complicó en la Copa de la Liga. Otro gran paso atrás, justo cuando el equipo parecía dar señales de mejoría.

El partido todavía no se había armado y Boca ya perdía. Otra vez, como en el último tiempo, con un error en la salida de Esteban Andrada que dejó paralizada a la última línea y que aprovechó Auzqui. Ese tanto mareó los planes del equipo, que después de un clásico ante River en el que había mostrado que el cambio táctico (jugó con línea de 3 centrales) le había resuelto buena parte de sus conflictos para ser sólido. Pero no. Decidió cambiar Russo y darle pista a una línea de cuatro defensores y poner a Agustín Almendra (se sumó a los costados de Cristian Medina y Campuzano) para robustecer el mediocampo. No salió nada: atrás tambaleó cuando lo apretaron y en el medio no cumplió en su faceta de elaborar mucho más juego. Es cierto: tuvo chances de igualarlo en esa primera parte (Tevez desperdició dos tiro libre que con Cardona en el campo eran medio gol) pero estuvo lejos de parecerse a un equipo con ideas claras.

Volvió a meter mano el técnico en el entretiempo. Corrió a Capaldo al medio por Almendra e incluyó a Buffarini en el lateral derecho. Y luego sacó a Campuzano para poner a Soldano, con la idea de probar una variable ofensiva para compensar lo que no tuvo en el comienzo del juego: una opción más en el ataque para el Apache y Villa. Al ratito, otra vez modificaciones.  Zárate por Maroni y Rojo por Izquierdoz (amonestado y al límite defendiendo mano a mano). Mucha improvisación. Boca se paró en el campo rival y asumió riesgos. Un poco por presión y otro por estrategia de los de Cacique Medina, que aguardaron siempre para tener estocadas de Valoyes y Retegui.

Pero mientras el equipo de Russo se tentó demasiado en el pelotazo largo, Talleres se dio cuenta que podía darle estocadas en las contras. Entonces el juego se hizo como una pelea en la que los boxeadores, en los últimos rounds, van solo hacia adelante pero no levantan los brazos para defenderse. Los hombres de ataque de azul y amarillo, en una búsqueda individual sin mirarse entre sí. Y la T, con sus piezas rápidas saliendo como flechas.

El gol de Santos, en contra, le dieron un premio grande a Boca por el que poco había invertido. Y hasta pareció tener más energía para ir por la victoria (¿hubo penal sobre Fabra?) pero se desprotegió. Andrada tapó tres remates casi sin defensa. Y de ese tiro de esquina, otra vez sin nadie atento a marcar, Valoyes puso el 2 a 1 final. El que terminó por ponerle un cachetazo a Boca, en su casa. Otra vez.

Fuente: Clarín

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