Librería Fenix, 80 años junto y gracias, a la gente
Este año uno de los negocios más viejos de nuestro departamento está cumpliendo 80 años de vida. Comenzó su actividad como una imprenta, allá por el año 1938 y hoy creció de tal manera que tiene una librería, una marroquinería y una juguetería. Para entender un poco más y conocer los inicios de Fenix, conversamos con uno de sus dueños de la tercera generación, Gustavo Tabanera y esto decía:
«Es un orgullo cumplir los 80 años y ser parte de la familia Tabanera, esto tiene un origen en el año 38, cuando mi abuelo, Jorge Julián Tabanera que era tipógrafo, comenzó con una imprenta y justamente el nombre del negocio fue a raíz de la máquina que usaba que era de marca Fenix».
-¿Que imprimían en esa época?
-Mirá tengo una reliquia del año 1942, cuando la imprenta de mi abuelo imprimió la primera guía de San Rafael. Esto me lo acercó un señor de San Carlos al que estoy muy agradecido. El teléfono que tenían en ese momento aún se conserva, fijate que dice 1014 y ahora es 4421014
-¿Y cuándo mutó?
-Bueno con el correr de los años se incorpora mi papá que le agrega el rubro librería y juguetería. Con el tiempo se abrió un local especial para la Juguetería allá por 1985.
-¿Y Gustavo Tabanera en qué momento se incorpora?
-Y llevo 22 años en el negocio, empecé como un empleado más, dejé de estudiar, mi viejo, Jorge Cesar Tabanera manejaba todo y como debe ser uno empieza y trabaja en todos los sectores para poder después mandar. El que manda a barrer, tiene que saber barrer primero. Comencé en la venta al público, después en la caja, hice repartos, salí a vender a la calle y después se incorpora mi hermana a la Juguetería que hoy funciona en la calle Irigoyen, hace aproximadamente 15 años y luego mi hermano. En 2005 mi padre deja de venir por cuestiones de cansancio y me hago cargo del negocio.
-¿Imagino los vaivenes del negocio después de 80 años ininterrumpidos?
-Y si, pasaron muchos años, muchos gobiernos, momentos muy buenos, malos, difíciles, pero con trabajo uno siempre sale y acá estamos. Nosotros somos la tercera generación con mis hermanos, Ana Lila a cargo de la juguetería y Pablo, el más chico, que está en el negocio mayorista en la Avenida 9 de Julio y espero que seamos la excepción a la regla, viste que dicen que la tercera generación destruye lo creado por las anteriores. Y además sumamos una cuarta generación, ya que mi hija Juliana está trabajando con nosotros.
-¿Cuál es el secreto de subsistir durante 80 años en un país tan cambiante como el nuestro?
-Básicamente hay que agradecer a la gente que trabajó con nosotros, buenos y no tanto (sonrisas), hoy somos 20 trabajando, cuando mi papá dejó de venir éramos 5 o 6. Uno mira para atrás y es increíble lo que crecimos. Luego del Mayorista pusimos la Marroquinería que va a cumplir dos años y no abrimos porque sí, la misma gente te va llevando a crecer, empezamos a poner algunos artículos como valijas, carteras y esas cosas, que por ahí no tenía nada que ver y se vendía, por eso digo que lo que logramos y vamos a seguir intentando lograr, es que Fenix esté por arriba de todo, que sea una marca, más allá del producto que tengas, que Fenix sea una garantía, buena atención, buenos precios y esos detalles.
-¿Cómo se logra esto?
-Tuvimos la escuela de mi padre, y que fue una constante en estos 80 años, no es por una sola cosa que la gente te elige, es por la suma de muchas.
-¿Un mensaje final para la gente que acompaña el crecimiento de la empresa?
-El mensaje es que en la librería, más allá de tener una relación comercial con los clientes, nos interesa la parte humana y la parte social, siempre tratamos de estar cerca de la gente, un poco en agradecimiento a San Rafael y en ese sentido de reciprocidad que creo debe haber o si querés la responsabilidad social empresarial que se le dice. Es devolverle a la gente un poco de todo lo que te da, humildemente tratar de devolver a la sociedad un poquito de todo lo que nos dio en estos 80 años. Uno está por la gente, no hay otra. Por eso le agradecemos a la gente de San Rafael por el apoyo y vamos a seguir estando presentes apoyando a todas las instituciones y en lo que se pueda, en forma de agradecimiento. Además quiero agradecer a la gente que trabajó con nosotros y a mi familia, a mis padres, abuelos, mis hermanos, siempre soy yo el que habla, pero ellos están a la par mía, mi señora, mis hijos. No es fácil sostener una empresa familiar, siempre se presentan problemas, pero con los valores altos y lo que nos enseñaron nuestros padres seguimos adelante.
-¿Bueno están tirando la casa por la ventana, no todos los días se cumplen 80 años?
-Bueno algo de eso hay (risas) festejamos con precios Mundiales debido al Mundial de Rusia, vamos a festejar durante junio y julio hasta el final del Mundial, más allá que siempre intentamos tener el precio justo entre calidad-precio, pero vamos a tratar de ganarle a la inflación. La gente cada vez tiene menos poder adquisitivo, ojalá se recupere, pero nosotros nos vamos a poner a la altura de las circunstancias con precios acordes para ayudar un poquito al bolsillo. Además ya sorteamos una camiseta, vamos a sortear un TV 32» y bueno como te decía, aportando nuestro granito de arena en la parte social, por ejemplo apadrinamos la Escuelita de Hockey del Tío Fénix, que es totalmente gratuita en el Club Maristas y visitando escuelas, tarea del querido Tío fénix que con él canalizamos la parte social.
-¿Qué es la escuelita de hockey del Tío Fenix?
-Bueno creímos importante hacer crecer el hockey, yo tengo tres hijas mujeres y me encanta y sigo la pasión de ellas por este deporte. En el club Maristas, con profesores del club y en la cancha de la institución, además de prestarnos los palos de hockey y la escuelita del Tío Fenix aporta los profes y juntos, les damos gratuitamente a chicas y chicos de 5 a 12 años, entrenamiento de hockey, repito todo gratis. Las chiquitas tienen los mismos entrenadores que las jugadoras de cualquier división. Fundamentalmente tratamos de formar personas, esto es amateur y eso es lo que nos interesa, acá no jugamos por plata, al contrario hay que pagar para jugar. Con la escuelita tratamos de contenerlos y darles las mismas posibilidades a todos, los objetivos son diferentes a deportes pagos, queremos formarlos e inculcarles el hockey, y que después los chicos puedan elegir e ingresen a cualquier club.










